13.6.06

A los que aman

Con la coña del aniversario del Renoir, la entrada me costó un euro y encima me regalaron una bolsa de dulces gominolas de colores, así que me quedé de un humor estupendo para tragarme cualquier cosa por muy amarga que fuese.
Este buen humor ayudó a superar los prejuicios que pueden generar las películas "de época" y/o el look de Isabel Coixet... o la molestia que supone que el chico protagonista ponga cara de estreñido en todos y cada uno de los planos, o que la chica florero intente susurrar en plan sexy pero le salga una vocecita de pito un poco enervante... o que todos los diálogos sean tremendamente farragosos, forzados, absurdamente literarios, como imitando el teatro clásico para disimular que no había mucho que decir.

Porque la historia es la normal en en estos casos:
Vamos a ver, a) Armancia ama a Patxi, b) Patxi ama a Matilde, c) Matilde ama a León, d) León ama a Valeria y e) Valeria lleva un rollo ambiguo y es tan sofisticada que habla el francés y practica el esgrima...
Y luego viene el tradicional crimen pasional en el que uno de los enamorados mata al rival y así todo queda muy serio y muy trágico, por supuesto. Casi casi como lo de ECELSMYSA pero para toda la familia.

Pero si dejamos de lado a) el insípido argumento, b) la voz de la chica, c) las muecas del chico y d) los prejuicios anti-Coixet, la verdad es que tampoco es una peli tan mala.
La fotografía es de esas preciosistas (claroscuros, contraluces, encuadres elaborados), la música es relajante, y uno de los personajes secundarios está interpretado por Albert Pla (lo que un servidor ya considera motivo más que suficiente para ver una película, aunque sea de la Coixet o del Ulloa).
Y la francesita está interpretada por Monica Bellucci, que también tiene su carisma... aunque su potencial interpretativo aparece un poco menguado al tratarse de una de las pocas ocasiones (¿quizá la única?) en la que la moza se deja filmar sin enseñar apenas el escote.

Mi amiga había visto todas las pelis de Isabel Coixet y ésta le defraudó un poco; pero yo, que sólo había visto su mirada de lince, me esperaba algo mucho peor.

Nota: un sufi.
(por cierto, Renoir, que cumplas muchos más, y gracias por las gominolas!)

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