9.6.06

Plan oculto

(vista por Alacrán)

Con algunos altibajos en su carrera, Spike Lee parece estar madurando su cine estupendamente, a tenor de los resultados de Plan oculto, una película en la que se dan cita muchas de las virtudes de su comprometido cine. Madurez, en su caso, significa saber tratar los mismos temas que ha abordado en casi toda su filmografía -las desigualdades sociales, en especial el racismo-, desde nuevos puntos de vista , y este es, desde luego, el gran triunfo de su nuevo film.

No se esperen aquí un alegato incendiario a favor de las minorías que pueblan la multicultural realidad de la ciudad de Nueva York. Se trata más bien, de hacer un análisis de gran sutileza sobre el ambiente que se respira en la Gran Manzana en la actualidad -no olvidemos que La última noche, el anterior film de Lee, fue el primero en hablar del trauma provocado por el 11-M en la población neoyorquina-, y sobre todo, de retratar con algo de mala leche, pero sin cargar nunca las tintas, a los personajes que suelen corresponderse con lo que la gente de izquierdas llama "el sistema".

Y todo esto disfrazado bajo la apariencia de una intriga policiaca acerca de un atraco perfecto, que si bien consigue mantener el suspense hasta el final, no pasa por ser lo que más interesa al realizador afroamericano. Y en cierto modo es un error, porque con unos cuantos retoques en el guión, se conseguirían los dos objetivos: además del agudo retrato social, conseguir una trama absorbente, y no sólo quedarse con lo primero. No me malinterpreten, el don de Spike Lee para el ritmo narrativo vuelve a ser un aliciente y cuenta con algunos diálogos de primera categoría, pero le falta la chispa que te lleve a estar en tensión durante todo el metraje.

No quiero terminar sin hablar del magnífico reparto; Plan oculto es la enésima confirmación de que Denzel Washington es uno de los actores más carismáticos de Hollywood, y de que es una lástima que Jodie Foster no se prodigue más en la gran pantalla. Con un papel de apenas un cuarto de hora, la protagonista de El silencio de los corderos se las arregla para componer un magnífico retrato del hijoputismo neoliberal que tan en boga está en estos tiempos que corren. Completan la terna un imponente Christopher Plummer que se come todos los planos en los que aparece, y un Clive Owen que por una vez abandona la expresión de zapato que ha venido desarrollando en toda su filmografía anterior.

Nota: Notable

-por Alacrán

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