3.6.06

Profundo Carmesí

Nicolás es mexicano pero finge ser español para ligar más.
Se gana la vida seduciendo mujeres y robando monederos, pero su terrible secreto es algo mucho más grave: está calvo.
Su bisoñé es lo que más ama en esta vida, hasta el punto que si se le cae al suelo se pone a lloriquear.

Coral finge estar cuerda pero está como una puta cabra.
Es neurótica, celosa, agresiva, soñadora... pero su principal defecto es algo mucho más grave: está gorda.
Su culo de hipopótamo tiene tal magnitud que cuando Nicolás intenta seducirla lo hace empleando frases como "a los españoles el Quijote nos enseñó a mirar a las dulcineas con los ojos del alma" o "me tengo que ir, me ha entrado migraña de repente, estoy seguro que, previo intercambio epistolar, llegaremos a conocernos mejor".

El caso es que se enamoran y el suyo es un amor de esos apasionados y destructivos, un amor fatal, y no sólo para ellos sino también para todos los que se les ponen por delante.
Y quizá si ésta peli la hubiese firmado Quentin Tarantino tendría una música enrollada y sería una comedia negrísima con vísceras y salpicones, pero la firma Arturo Ripstein y no es una comédia (o no es sólo una comédia): es más bien un drama sobrecogedor con unos personajes grotescos, una violencia de esas que zarandean, una bonita fotografía y un humor negro que logra hacernos sonreir de vez en cuando pero no nos libra de la tragedia.

Nota: notable.
(y ya que hablamos del lado más salvaje de la vida... que nos lo cante Albert Pla)

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