21.12.07

Adiós Boadella

El diabólico Albert Boadella empezó su carrera haciendo el mimo con mallas y flores imaginarias, pero pronto le salió la vena contestataria y empezó a meter caña al poder. Con sus primeras obras atacó al franquismo, al clero y a la Guardia Civil, buscándose no pocos problemillas (que incluyeron su encarcelamiento y huída en plan Misión Imposible) pero también numerosas simpatías entre la progresía y el catalanismo.
Simpatías que empezó a perder cuando empezó a cagarse en Jordi Pujol y Convergència i Unió (el partido conservador catalán) i el President contraatacó con un contundente non sequitur que venía a decir "los que se cagan en mí se cagan en Catalunya" y que sorprendentemente coló. La crítica teatral catalana, ante la duda, puso a parir cualquier espectáculo de Els Joglars aunque luego estos no parasen de recoger premios, reconocimientos y éxitos de público por toda Europa.
Boadella se fue picando y empezó a burlarse más y más de los sagrados símbolos patrioteros, con la esperanza de que los medios de comunicación catalanes (sobretodo los públicos, sobretodo TV3) dejarían de ningunearle cuando la izquierda llegase al poder y se aparcasen las banderas y el adoctrinamiento nacionalista, pero el Tripartito llegó al poder y las izquierdas llegaron con tanta o más parafernalia patriótica que la que habíamos sufrido con el pujolismo y Boadella se emfurruñó tanto que se juntó con una pandilla de intelectuales de diverso calibre y montaron un partido político anti-nacionalista. Y hasta ahí podíamos llegar. El poco público fiel que le quedaba en su tierra y que iba a ver sus (excelentes) espectáculos se esfumó casi por completo. Expertos en marketing concluyen que quizá fundar un partido político que sólo recibe apoyo mediático de la COPE no es el mejor método de promocionar obras de teatro en Catalunya.
Y el odio Boadella Vs Catalanismo ha ido en augmento, la prensa le ha acusado (reiteradamente) de a) ser un fascista (en el sentido amplio del término, que incluye cualquier persona que piense diferente, aunque tenga un fabuloso historial de defensa de las libertades, sobretodo la de expresión, contra el poder establecido) y b) de sufrir "autoodio"...
Y el tío ha decidido a) abandonar su tierra natal, b) no regalarnos las retinas con ninguna de sus obras, c) contar su versión de la bronca en los capítulos pares de un librote intitulado Adiós Cataluña que se está vendiendo como churros y d) aprovechar los capítulos impares del mismo para contarnos lo feliz que es y lo mucho que ama a su señora (con la creencia de que nada hacer cabrear tanto a sus enemigos como refregarles por la cara sus éxitos y su satisfacción vital).
De forma que, aunque la gente normal se pelea con su media naranja y se esfuerza por quedar bien con los desconocidos, Albert Boadella nos deja claro que prefiere hacerlo al revés.
Y el libro tiene su gracia (y mucho morbo), sobretodo los capítulos pares, pero yo echaré de menos espectáculos como El retablo de las maravillas, En un lugar de Manhattan o La torna de la torna.
Para algunas cosas vivir en un estado plurinacional es un auténtico coñazo.

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