3.9.06

Rebelde sin causa

La edad del pavo hace estragos en la Edad de Oro del Rock & Roll.
Y los padres no comprenden a sus retoños lloricas y los policías tienen el gatillo fácil, y luego pasa lo que pasa.

1. El chico está traumado porque su madre es una gruñona y su padre un calzonazos;
2. La chica está traumada porque su padre se incomoda cuando ella le planta besitos en los morros (tengamos en cuenta que ya es una veinteañera macizorra y lleva sostenes de esos de época que convierten las peras en mísiles, o sea que cualquiera se incomodaría);
y 3. el secundario simpático tiene los padres ausentes pero él está traumado igualmente, y sueña con que lo adoptan los dos anteriores (míralo, qué listo, quizá aspira a heredar retrospectivamente algún cromosoma de James Dean y Natalie Wood).

Vamos, que la cosa podría titularse Traumados sin causa, pero tiene el ambicioso título de Rebelde sin causa... y la verdad es que cuesta un poco diferenciar entre la rebeldía y la niñería tonta.

Resumiendo un poco, en esta película las mayores gestas rebeldes del mayor ídolo juvenil de los años 50 consisten en:
a) hacer ruidos de granja en la oscuridad del planetario (en serio, ni siquiera se atreve a hacer pedorretas en una clase de mates, se limita a decir "múuuuu" para ridiculizar la constelación de Taurus);
b) pelearse con otros niñatos;
y c) conducir de forma temeraria.
O sea, más o menos cómo las víctimas de la ESO de hoy en día.

A la peli le pesan un poco los años, pero a los protas más.
En la tradición de Beverly Hills 90210 o incluso Tu vida en 65', los adolescentes desorientados son interpretados por actores mayorcitos, dando la impresión de ser los quinceañeros más sanotes y creciditos del mundo, como si el mensaje de la película fuese hacernos creer que la comida basura americana es en el fondo un alimento saludable.

Nota: un sufi.
(y, hosti, por cierto, ojito con el amigo Spaulding, que se ve que sale en un programa de telebasura y ni nos enteramos hasta que no nos avisa Raccord)

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