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27.1.08

Los crímenes de Oxford

La crítica profesional avisa de que esta película de Alex de la Iglesia no parece una película de Alex de la Iglesia, aunque no se aclara sobre si eso es bueno o es malo... Pero ya les digo yo que es malo porque el tío tenía un estilo propio muy molón y Los crímenes de Oxford no sólo es floja comparada con La Comunidad o 400 balas sino que es floja en términos generales.

Durante un buen rato parece otro thriller tonto de esos en los que un guionista de letras intenta convencernos de que las matemáticas son divertidas y útiles para resolver crímenes. Nada nos invita a sospechar que alguno de los protagonistas sepa diferenciar un polinomio de un logaritmo, pero se saben un par de acertijos (de esos de dibujitos de los tests psicotécnicos) y se dan unos humos tremendos mencionando todo el rato a Wittgenstein, a Fibonacci, a Turin, a Heisenberg, a Parménides, los pitagóricos, la máquina Enigma y a la constante Pi...
Aunque luego da un giro inesperado y la moraleja parece ser que no, que las matemáticas no nos sirven para nada a la hora de enfrentarnos a un mundo caótico e impredecible. Menudo nivelón. Digo yo que hay que estar muy desinformado para no darse cuenta de que, a pesar del Principio de Incertidumbre, las teorías relativistas y las paradojas cuánticas, sigue valiendo lo de F= m·a y sigue siendo muy útil para calcular trayectorias macroscópicas. Y unas nociones básicas de cálculo de probabilidades siguen siendo muy útiles para que no nos timen en el bingo. Etcétera.

Lo más triste es que el sentido del humor de Alex de la Iglesia parece haberse esfumado del todo. Su peli más tonta hasta la fecha es la que parece tomarse más en serio. Ni hay chistes ni hay apenas acción ni hay personajes carismáticos... En realidad tampoco hay ningún personaje cuyo comportamiento resulte siquiera un poquito creíble. Sí, vale, al menos hay un poco de misterio a lo Agatha Christie, y sale el Dominique Pinon que es un crack, y también sale la Leonor Watling enseñando las tetas y el culete, pero no compensa.
Y además dice mi señora que esta tía está desproporcionada porque no es normal tener esas berzas tan grandes y esa popita tan firme... pero yo creo que la mayoría de espectadoras estaban de mal humor porque el Elijah Wood no enseña ninguna parte del cuerpo divertida, sólo se ve el arrugado cimbrel de un secundario caracterizado de decrépito enfermo terminal con cáncer, y, aunque éste sí que lo ponen bien proporcionado, no resulta una imagen muy sensual.

Por otro lado, ésta es otra de esas pelis de producción y dirección españolas que están rodadas en el extrangero, con actores guiris y en inglés. Que no le pase a usted como a mí, que iba despistado pensando que la vería en versión original española y me la metieron doblada.

Notas: suspenso en matemáticas, suspenso en filosofía, suspenso en lengua castellana, notable en educación física.

3.9.06

Rebelde sin causa

La edad del pavo hace estragos en la Edad de Oro del Rock & Roll.
Y los padres no comprenden a sus retoños lloricas y los policías tienen el gatillo fácil, y luego pasa lo que pasa.

1. El chico está traumado porque su madre es una gruñona y su padre un calzonazos;
2. La chica está traumada porque su padre se incomoda cuando ella le planta besitos en los morros (tengamos en cuenta que ya es una veinteañera macizorra y lleva sostenes de esos de época que convierten las peras en mísiles, o sea que cualquiera se incomodaría);
y 3. el secundario simpático tiene los padres ausentes pero él está traumado igualmente, y sueña con que lo adoptan los dos anteriores (míralo, qué listo, quizá aspira a heredar retrospectivamente algún cromosoma de James Dean y Natalie Wood).

Vamos, que la cosa podría titularse Traumados sin causa, pero tiene el ambicioso título de Rebelde sin causa... y la verdad es que cuesta un poco diferenciar entre la rebeldía y la niñería tonta.

Resumiendo un poco, en esta película las mayores gestas rebeldes del mayor ídolo juvenil de los años 50 consisten en:
a) hacer ruidos de granja en la oscuridad del planetario (en serio, ni siquiera se atreve a hacer pedorretas en una clase de mates, se limita a decir "múuuuu" para ridiculizar la constelación de Taurus);
b) pelearse con otros niñatos;
y c) conducir de forma temeraria.
O sea, más o menos cómo las víctimas de la ESO de hoy en día.

A la peli le pesan un poco los años, pero a los protas más.
En la tradición de Beverly Hills 90210 o incluso Tu vida en 65', los adolescentes desorientados son interpretados por actores mayorcitos, dando la impresión de ser los quinceañeros más sanotes y creciditos del mundo, como si el mensaje de la película fuese hacernos creer que la comida basura americana es en el fondo un alimento saludable.

Nota: un sufi.
(y, hosti, por cierto, ojito con el amigo Spaulding, que se ve que sale en un programa de telebasura y ni nos enteramos hasta que no nos avisa Raccord)