18.8.06

Tu vida en 65'

Haber recibido una educación laica y vivir con el corazón lleno de ateismo no deja de ser una bendición, pero tiene también alguna desventaja, como el hecho de ver la Muerte como algo aterrador que no sólo nos llega a todos, sino que seguramente antes se lleva por delante unos cuantos seres queridos.
De hecho, yo tengo la sospecha de que aquellos que no temen la Muerte es que no han entendido muy bien de qué va el asunto.

El caso es que estos sentimientos tan fuertes pueden usarse en combinación con el humor y así surjen grandes comedias como No man's land, Arsénico por compasión, Fargo, Blackadder, La vida es bella...
Humor negro, lo llaman.

María Ripoll, en cambio, contruye una comedia sobre la muerte a base de alternar escenas de profundo y malrollero sentimentalismo (en plan "piensa en la muerte de algún familiar y en todo lo que no tuviste tiempo de decirle") con escenas de humor blanco tontorrón (el mejor chiste de la peli es "¿ah, sí? ¿cuando Albert iba a la universidad hablaba mucho de sus años en el cole? ¡pues cuando iba al cole no hablaba nunca de sus años en la universidad!").
No, las escenas no pegan entre sí, y sin embargo a más de un espectador le entran ganas de pegar a los protagonistas.

Y bueno, también hay la tradicional historia de amor (a primera vista, of course), y los actores son los jovencitos del Cor de la Ciutat y otros culebrones de TV3 (Javier Pereira, Oriol Vila, Marc Rodríguez), que ya rondan los 30 pero siguen actuando y hablando (¿por exigencias del guión?) como si tuviesen 15 añitos y estuviesen borrachos ya de buena mañana.

Nota: notable (immerecido).
(es un pastel de película, pero es que la fui a ver con una chica muy maja y la peli era lo de menos)

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