27.9.06

Caché

(vista por Alacrán)

El cinéfilo medio suele odiar la figura del productor, al que ve como un enemigo del arte y la creatividad. Pero pónganse un momento en su piel. Imagínense que se gastan del orden de cuatro millones de euros (contrato de Juliette Binoche incluido) y que te aparezca Michael Haneke con esta mierda debajo del brazo.

Y que encima el nota te intente justificar con palabrería barata y esnobismo de auteur francés que ha rellenado una hora de metraje con planos fijos sin apenas acción de hasta tres minutos de duración cada uno... Cuando, como en mi caso, te quedas dormido durante 20 minutos y al despertar la peli sigue en el mismo punto, es que algo falla...

No sé si me pegaría un tiro, se lo pegaría a él, o me iría de cañas con la ministra de cultura, pero al menos me aseguraría de que tal bodriamen no llegara a exhibirse comercialmente más allá de las proyecciones para gafapastosos y gassetduboisianos a los que ya tengo ganados incluso antes de que vean la peli.

No sé porqué, pero tres cuartos de hora antes de que acabara la peli, me di cuenta de que el cabrón de Haneke ni siquiera iba a descubrir quién era el acosador (y así fue). Mi amiga Andrea me dijo: "Claro tío, es que lo importante es el qué se siente, no la trama". ¿Que qué se siente? Cansancio, mucho cansancio…

Nota: Cero patatero

-por Alacrán

(pero ojo que el amigo Surlaw también vió Caché y no le pareció tan mala, y un servidor no dejará de admirar a Haneke aunque su única peli buena sea Funny Games)

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