8.9.06

El tamaño no importa

Todavía está tibio el cadáver del Cazador de Cocodrilos, cuando nos enteramos de que también se nos ha muerto el galán suizo Holly One, que asomó el rostro (y lo que no es el rostro) por peliculones de la talla de Faust: La venganza está en la sangre, Toros y leche, Españolitos de vacaciones en Cannes y Maduras complacientes y jovencitas calientes, sin contar sus numerosos espectáculos en el club Bagdad.

Dos datos que invitan a la reflexión:
a) que medía aproximadamente un metro de altura y, sin embargo, en su breve paso por este valle de lágrimas el enanito se cepilló a más tías buenas que todos los lectores de este blog juntos;
y b) que tras toda una vida dedicada a espectáculos de sexo puro y duro, ha tenido que morirse por el fallo de un órgano tan cursi como es el corazón.

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