7.9.06

Rubianes somos todos

Me encanta Rubianes, ése hombre tiene un don, en su boca las palabrotas surgen suavemente: con alegría y cosquilleando al que las escucha. Habla de huevos que cuelgan de campanarios y nos suena a poesía.
Sólo tiene que salir al escenario y sonreir y su público ya sonríe, y sólo hace falta que que diga por ejemplo "coño!" y la platea revienta a carcajada limpia... Yo he probado este tipo de humor con mis colegas y sólo me funciona cuando estos están bajo los efectos del pacharán o el pegamento.

Y es una pena que por decir cuatro palabrotas en horario infantil (veáse su elegante discurso sobre la Unidad de España en el programa de marujeo de sobremesa El Club) ahora lo califiquen de "homosexual y proetarra" hasta en el youtube, y que en Madrid se atrincheren y lo amenacen hasta el punto de tener que cancelar su brillante espectáculo Lorca eran todos (que en realidad yo no he visto pero un corresponsal me ha dicho que es una obra maestra y yo me fío).
Lo más triste es que esto ya no nos suena a nuevo, sino quel asunto nos recuerda muy mucho a lo que le pasó al maestro Leo Bassi con su Revelación (o lo de Íñigo Ramírez de Haro y su Me Cago en Dios).

El caso es que a la gente de teatro les debe joder un poco no poder representar sus espectáculos en la capital del reino, pero más les tendría que joder a todos los habitantes de la capital del reino que a este paso se van a quedar sin cualquier manifestación cultural que no guste a los oyentes de la COPE.

Pronto ya no nos producirá sorpresa que haya madrileñas que confundan Federico García Lorca con la ballena asesina.

(Y bueno, aunque no termine de colar, hay que comentar que Albert Boadella también se asoma siempre que puede afirmando que esto es casi casi casi casi lo mismito que le pasa a él cuando actúa en Catalunya.)

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