15.4.05

Funny Games

1997 será recordado como el año en que Michael Haneke rodó su obra magna, un thriller que se puede considerar a) la película de suspense definitiva, b) una de las más crudas patadas al estómago que se le han dado nunca al espectador, y c) la primera parodia que en lugar de hacer gracia te amarga la tarde...

El caso es que un par de psicópatas austriacos se ponen a joder la vida a una família de veraneantes de clase alta... pero bien bien jodida, eh, no se piensen que se limitan a rallarles el audi como haría cualquier persona sensata.
Y puede parecer que la cosa no va en serio, pues los guionistas se dedican a usar absolutamente todos y cada uno de los tópicos y clichés del género, y además los personajes a veces hablan con el espectador para recordarnos que lo que estamos viendo sólo es una película (un juego, quizá) y hacen alguna broma tonta digna de un gag del Terrat...
Pero luego cuando se cargan a alguien consiguen que no lo veamos como un inofensivo charco de salsa de tomate y una pieza de ajedrez menos, sinó que los muy cabrones son capaces de hacernos sufrir emocionalmente... y casi también físicamente cuando nos someten a un eterno plano secuencia (dura sólo diez minutos pero parece más largo) que da tiempo de sobras para meditar sobre a) la fascinación que produce la violencia en el espectador medio, b) lo estrictamente estereotipados que son la mayoría de productos de entretenimiento y c) lo insensibilizados que solemos estar ante la muerte de personajes de ficción o incluso de carne y hueso.

Así que si todavía no han visto Funny Games, vale la pena que lo hagan.
Lo pasarán fatal, pero les aseguro que luego podrán ver cualquier otra peli de psicópatas y partirse el culo.

Nota: matrícula de honor.
(y ya que hablamos de cosas siniestras, a ver quién tiene cojones de usar este fondo de pantalla)

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