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3.1.09

Caché

Parece un thriller pero no es un thriller, oiga, que el Haneke es un postmoderno que coge las estructuras de los géneros viejos y las retuerce para lanzar mensajes nuevos... mensajes pedantorros, eso sí, pero que no dejan de tener su gracia.
Y con la excusa de que no es un thriller voy a contar alegremente unos cuantos spoilers, ya aviso para que no se enfade la gente como cuando conté el final de Lost.
Y es que me apetece explicarles quién es "el malo" porque tras ver la peli ni yo ni mis amigotes teníamos la más remota idea (y mis amigotes son gente sagaz, uno de ellos entendió Mulhogand Drive a la primera), pero he realizado una agotadora labor de investigación por internet y ahora ya entiendo la peli y estoy muy orgulloso y me apetece contarlo para que el próximo espectador desconcertado que busque respuestas pueda encontrarlas aquí.

Resulta que alguien está acosando al prota (Daniel Auteuil, el del Corazón en hivierno) y le manda cintas de video con largos planos secuencia fijos de la fachada de su casa, en los que se puede ver poca cosa a parte de sus idas y venidas, las de su señora (Juliette Binoche), las del hijo y las de algún vecino que pasa de vez en cuando.
Nada más empezar ya están él y su señora mirando una de las cintas y diciendo cosas como "¿Quién habrá sido? ¿Por qué? ¿Y cómo es posible que yo pasase justo al lado de donde parece estar la cámara y no la viese? ¿Cómo no me di cuenta? Nunca lo sabremos..."
Luego recibe videos de otras cosas y dibujos chungos y empieza a sospechar que le está acosando un pobre argelino al que puteó años ha, cuando ambos eran críos. Lo busca y se enfrenta a él, pero el argelino pone cara de sorprendido y dice que él no mandó las cintas.
Pero las cintas siguen llegando. En una de ellas se ve pasar un coche, que llega desde detrás de la cámara, y las fugaces sombras que se proyectan son las de un equipo de filmación profesional, no la de un pequeño psicópata con una cámara del Mediamarket. Si la película fuese de un director normal, esto podría considerarse una pequeña pifia, pero tratandose del zumbao del Haneke, quizá tenga alguna lectura profunda.
Porque luego el prota empieza a sospechar del hijo del argelino al que puteó de crío, pero también se enfrenta a él y también nos da a entender que no, que él no está para ir gravando cintas.
Y todos los espectadores, acostumbrados a los thrillers convencionales nos pasamos la peli intentando adivinar quién coño manda las cintas. ¿El argelino padre? ¿El argelino hijo? ¿El hijo del prota? ¿El hijo del prota compinchado con el hijo del argelino? (Estas dos hipotesis no tienen tampoco ni pies ni cabeza, pero bueno).
Pero el equipo de filmación que se intuye en las sombras es un equipo profesional, como si estuviesen rodando una peli. A ver si va a resultar que Haneke nos está diciendo que el malo es él, el cineasta, que quiere putear a sus personajes y al espectador para tejer una densa metáfora sobre la culpa particular y la culpa colectiva y le suda la polla la argumentación clásica.
¿Y cómo puede ser que los personajes no se den cuenta de que los están filmando? Pues eso nunca lo sabremos, ya lo avisa el prota en la primera escena, no vale la pena estresarse con el tema.

Nota: notable.

11.10.06

La insoportable levedad del ser

La carátula del DVD anuncia que se trata de "La película más erótica desde El último tango en París" y a mí esta afirmación me produce sentimientos ambivalentes: siempre resulta grato ver gente desnuda retozando, pero el erotismo intelectualoide suele ser un poco muermo (veáse lo del tango mantequillero, Lucía y el sexo, Ninette, etc).

Y el bestseller de Milan Kundera está muy bien pero parece un libro poco peliculizable...

Y sin embargo, la peli no está nada mal.
Eso sí, cumple a rajatabla las Cuatro Reglas de Oro del Cine de Autor (popularmente conocidas como CROCA), o sea que podríamos decir que es una croqueta, pero no es una croqueta sosa e indigesta, sino una croqueta jugosilla que me mantuvo tranquilo y relajado frente a la pantalla durante más de tres horas.

Y lo que sería mismamente el pit-i-cuixa, la verdad es que tampoco hay para tanto, pero sí que nos alegran la vista un par de escenas con los culetes de Juliette Binoche y Lena Olin.

Nota: notable.

27.9.06

Caché

(vista por Alacrán)

El cinéfilo medio suele odiar la figura del productor, al que ve como un enemigo del arte y la creatividad. Pero pónganse un momento en su piel. Imagínense que se gastan del orden de cuatro millones de euros (contrato de Juliette Binoche incluido) y que te aparezca Michael Haneke con esta mierda debajo del brazo.

Y que encima el nota te intente justificar con palabrería barata y esnobismo de auteur francés que ha rellenado una hora de metraje con planos fijos sin apenas acción de hasta tres minutos de duración cada uno... Cuando, como en mi caso, te quedas dormido durante 20 minutos y al despertar la peli sigue en el mismo punto, es que algo falla...

No sé si me pegaría un tiro, se lo pegaría a él, o me iría de cañas con la ministra de cultura, pero al menos me aseguraría de que tal bodriamen no llegara a exhibirse comercialmente más allá de las proyecciones para gafapastosos y gassetduboisianos a los que ya tengo ganados incluso antes de que vean la peli.

No sé porqué, pero tres cuartos de hora antes de que acabara la peli, me di cuenta de que el cabrón de Haneke ni siquiera iba a descubrir quién era el acosador (y así fue). Mi amiga Andrea me dijo: "Claro tío, es que lo importante es el qué se siente, no la trama". ¿Que qué se siente? Cansancio, mucho cansancio…

Nota: Cero patatero

-por Alacrán

(pero ojo que el amigo Surlaw también vió Caché y no le pareció tan mala, y un servidor no dejará de admirar a Haneke aunque su única peli buena sea Funny Games)