6.3.06

La glamourosa noche de los Oscars

Pues sí que ha sido una noche muy bonita y muy glamourosa.
Me acosté a las once y he dormido casi ocho horas...
Soñaba en un remake del clásico sueño en el que te das cuenta que andas desnudo por la calle; pero en lugar de avergonzarme continuaba tan fresco y las señoritas con las que me cruzaba me paraban y me decían que llevaba una corbata muy bonita y muy elegante, y entonces yo me daba cuenta de que no iba desnudo del todo sinó que llevaba puestos corbata verde y unos calcetines blancos, y empezaba a reirme como un loco, y entonces hacíamos el amor apoyados sobre el maletero de una limusina.
Y entraba en un bucle onírico que se repetía con cada moza que pasaba, y a todo el mundo le gustaba mi corbata verde y al cabo de un rato la moda se había extendido y todo el mundo iba vestido como yo excepto los Mossos d'Esquadra, que desfilaban montados a caballo vistiendo exclusivamente camisetas Listo Fashion y pajaritas con los colores de la bandera auntonómica.
Y todas las calles estaban llenas de limusinas que funcionaban con energía solar y sobre cuyos maleteros la gente fornicaba como si se tratase del fin del mundo.
Sin embargo, yo paraba a comprar un periodico y los titulares decían que todos los ricos habían muerto misteriosamente y que los pobres habían enriquecido de repente, y que ya no habría guerras en ningún país porque todo el mundo era feliz, y luego la quiosquera y yo hacíamos el amor y nos limpiábamos los lecherazos con la prensa deportiva.

Cuando ha sonado el despertador me he asomado a la ventana y he visto que llovía.
La gente iba vestida como cada día, las guerras perduraban, ricos y pobres seguían a lo suyo, y cada coito volvía a ir precedido de un complejo ritual de apareamiento... pero yo he duchado con alegría.
Que me quiten lo bailao.

Mientrastanto, en Hollywood han montado todo este pitote para intentar convencernos de que veamos más películas.
(Por cierto, felicidades al Alacrán porque de todas las obtusas quinielas de nuestros lectores, creo que la suya fue la menos nefasta)

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