3.1.08

Más extraño que la ficción

Ya habíamos visto pelis sobre gente que hablaba con caballos, perros, gatos, ocas y animales de granja en general, pero Marc Forster nos va a contar algo todavía más original: la historia de un señor que oye voces dentro de su cabeza y descubre que se trata de la voz del narrador omnisciente que está contando la película. Chúpate ésa, Mula Francis.
Desdeluego que se trata de una propuesta original que cuestiona la gramática del medio (igual que esos fanzines hechos por estudiantes de Bellas Artes en los que los personajes de cómic se pegan coscorrones con las líneas que delimitan las viñetas), pero o es mucho más tonta de lo que pretende o es mucho más profunda de lo que aparenta, porque Will Ferrell se pone a buscar la persona que está narrando su vida para pedirle que le ponga un happy end y el narrador omnisciente no se entera de nada hasta que tío no se le presenta en casa. Menuda mierda de omnisciencia, ¿no?
Una de dos: o el guionista tiene la capacidad intelectual de un bonobo, o es muy listo y está homenajeando a los grandes dioses de las religiones monoteístas, que todos se suponen que son benevolentes y omnipotentes pero luego miras a tu alrededor y parece que no están mucho por la labor de arreglar el mundo.
Vamos, que esta peli hay que verla con el cerebro aparcado en la mesilla de noche, porque sí que a) es entretenida y se deja ver, b) tiene una moraleja simpática, c) huele un poco a Kaufman y Gondry, y d) sale el Dustin Hoffman haciendo de socorrista... pero buscarle un poco de chicha es como intentar entender los mitos de Platón asistiendo a charlas organizadas por la secta de la Nueva Acrópolis.

Nota: sufi.

Publicar un comentario