18.2.07

El sabor de las cerezas

El encuentro bohemio se convirtió en una batalla campal cuando los cinéfilos empezaron a discutir sobre la película El sabor de las cerezas.
Unos decían que era una obra de arte, otros decían que era un truño. Para unos resultaba larga, para otros resultaba corta. Uno opinaba que le faltaba ritmo, otro que precisamente ese anti-ritmo era la esencia de su encanto pausado y contemplativo. Para alguien la peli era un hermoso, complejo y maravilloso poema minimalista y para otro la peli era una tomadura de pelo y una falta de respeto al espectador. "¡Una joya!", "¡Un coñazo croquetero!"...

Ya habíamos empezado a lanzarnos las botellas de absenta a la cabeza cuando nos dimos cuenta de que algunos estaban hablando de la obra cumbre del cine iraní dirigida por Abbas Kiarostami y protagonizada por Homayon Irshadi, mientras que otros se referían a este peliculón homónimo dirigido por el Héctor y protagonizado por el Marcel y la McGrasson, que está basado en un cómic del Listo y rodado con amor:

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