5.5.07

Spiderman 3

Yo me pensaba que el secreto del éxito de la saga del fabuloso hombre-araña residía en ese pijama tan sugerente que llevaba el chico, que le iba justito justito como un guante o como un condón de esos para alérgicos al látex que no se estiran. Que si iba pegando saltos y le entraba frío podían versele los pezoncilos a través de la lycra blaugrana.
Y si por un casual iba pegando saltos y se encontraba con algún ser (hombre o mujer o arácnido) de buen ver y se excitaba un poquito, las mallas le iban tan apretadas que la más mínima erección hacía que se le rompieran las costuras y se quedase pegando saltos con el culo al aire.
Y qué bonito ese diseño en rojo y azul, estrafalario y dicharachero, alegre y culer, que parecía que fuese a Canaletes a celebrar la Champions o algún evento deportivo de esos que animan a la juventud a pegar saltos, hacer sonar el cláxon y mearse por las calles.

Pero los productores no deben haber quedado satisfechos con los resultados de taquilla de las dos primeras entregas, y ahora intentan atraer también a un público adulto y heterosexual.

Para lograr tan ambicioso cometido sin abandonar la esencia de la saga (que no olvidemos que va sobre las aventuras de un jovencito que pega saltos en mallas), han decidido que en algunas escenas se quite el pijama de colorines y se ponga un pijama negro que le da una apariencia mucho más varonil.

Sólo falta que le cambien la coña de las telarañas por un glamouroso látigo de dominatrix.

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