16.12.06

Roma

(vista por Alacrán)

Quizás no sea objetivo con Roma, porque ustedes saben que la valoración de una película depende mucho del estado de ánimo. Pero quizás por eso me ha gustado, porque me he identificado con varias situaciones, porque contiene mucha de la experiencia vital de Adolfo Aristaráin, y porque, como siempre, brillan sus diálogos cargados de frases lapidarias a las que recurrir en las encrucijadas morales.

Al que no le guste su cine, aquí no va a descubrir (casi) nada nuevo. Trata los mismos temas (el amor, los conflictos generacionales, la muerte, los placeres, los sueños rotos, las raíces...) con ese aire de santidad de izquierdas que siempre practica, y además, con esa eterna sensación de que sólo sabe hablar de sí mismo.

Pero al menos aquí no es tan dogmático como en otras de sus películas y además habla de su infancia y juventud, lo cual le da un aire mucho menos severo al asunto, como dando a entender esa verdad universal de que uno aprende equivocándose, y que no merece la pena mirar atrás renegando del pasado. Roma es, por último, un hermoso homenaje a su madre, que comienza por el mismo título de la película.

No siento una empatía especial por los argentinos (tampoco ningún desagrado), pero entre las reflexiones de este señor y algunos crímenes perfectos de su compatriota Andrés Calamaro estoy encontrando unos confidentes estupendos.

Nota: notable.

-por Alacrán

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