28.12.06

El baile de los vampiros

Dos tíos muy siniestros unieron sus superpoderes e intentaron rodar una peli de risa.

Uno de ellos era Gérard Brach, prestigioso guionista y desquiciado agorafóbico que no sólo no quería salir de casa, sino que ni siquiera se levantaba de la cama para recibir visitas. Los cineastas que querían que escribiese para ellos, tenían que ir en persona a su casa, entrar en su habitación, sentarse en su colchón y contarle el proyecto como si estuviesen tirándole los tejos. Por si esto fuese poco, se rumorea tenía una tele enfrente de la cama y no la desenchufaba nunca, lo más amable que hacía era bajarle la voz.

Y el otro era ni más ni menos que Roman Polanski: cineasta, pederasta, judío y gafe de cojones. Que se comprende que la mayoría de sus pelis sean angustiosas porque a) su familia fue gaseada por los nazis en Auschwitz, y b) su esposa Sharon Tate fue espachurrada por Marilyn Manson en su propia casa (junto al hijo de ambos que ella llevaba en el vientre desde hacía ocho meses y junto unos amigos que pasaban por ahí)... y encima el tío c) tiene que ir huyendo de la justicia de los U.S.A, acusado de violar niñas.

Pues estos dos señores tan siniestros se ponen a hacer una comedia y no se les ocurre otro tema que hacer una parodia de las pelis de vampiros, madre mía, que yo creo que ya he visto más parodias de pelis de vampiros que pelis de vampiros serias.

La verdad es que, viniendo de quién viene, parece que les quedó un poco blanda y tontorrona, pero de todas maneras es quizá una de las tres mejores parodias del cine de terror de todos los tiempos, junto a Braindead y El jovencito Frankenstein.
Al fin y al cabo tiene bastantes momentos simpáticos y despierta un par de carcajadas, y tiene el morbo añadido de que salen de protas el mismo Roman Polanski y la mismísima Sharon Tate y que se rumorea que fue durante este rodaje que surgió la chispa del amor entre ambos.

Que les quiten lo bailao.

Nota: notable.

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