22.10.06

Remake

Me gusta el amor. Me gusta la paz. Me gustan la naturaleza y la música de The Mamas and The Papas. Me gustan la pereza, el hedonismo y la demagogia izquierdista.
Sí, yo hubiese sido un buen hippy sino fuese porque me da palo llevar el pelo largo y no me apasionan las drogas, las pseudociencias ni las chorradas new age.

Y hoy en día, viendo la de cholos, grunges, bakalas, siniestros, modernikis, pijos y neopunkis que corren por los institutos, cuesta imaginar que hubo un tiempo en que los hippies aspiraron a ser algo más que una moda.
Ni se les pasaba por la cabeza que pudiesen ser sólo una pandilla de borregos adolescentes uniformados. Ellos iban a cambiar el mundo, ellos eran el futuro, ellos eran la hóstia, ellos eran la leche merengada... con sus porretes, sus pies sucios y sus baratijas artesanales.

Qué pena que pase el tiempo y la gente envejezca y tenga que dejarse de chorradas y ganarse la vida. Qué pena que los jóvenes que antaño se burlaban de sus padres se convierten pronto en padres cuyos hijos de burlan de ellos. Qué pena que los valores y las utopías y el mundo rural se estén yendo a tomar por culo. Qué pena que ni siquiera las amistades sean para siempre.

Roger Gual nos deprime a carcajada limpia con una joya intitulada Remake que, en cierto modo, es como la Celebración de Thomas Vinterberg pero sustituyendo la mala leche danesa por mala leche catalana.

Nota: excelente.
(y, preocupado también porque cada día nos lee menos gente, aprovecho la presente para linkar fotos de jovencitas sexys a ver si así levantamos cabeza)

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