19.10.06

El diablo viste de Prada

(vista por Alacrán)

Empezaré por lo malo. La cagada de El diablo viste de Prada es su protagonista principal, una de esas actrices que combinan por igual belleza y sosería, y que están tan de moda en Hollywood. A su papel le falta toda la sal y la mala leche que sí tienen los secundarios. Por otro lado, la trama es extremadamente previsible, lo cual, siendo justos, no lastra la película.

Precisamente por el hecho de utilizar un arquetipo argumental de eficacia probada, pero sobre todo, por la inteligencia con que se desarrollan los acontecimientos, es imposible no engancharse a la trama. Hacía tiempo que no veía una peli del tirón sin mirar una sola vez el reloj.

Mucho de esto tiene que ver, por supuesto, con el casting de actores secundarios, especialmente con dos: Stanley Tucci está perfecto con su combinación de amaneramiento y ambición, y de dureza y paternalismo con la protagonista.

Pero la estrella de la función es Meryl Streep. Lo que hace está mujer con su papel es ver para creer. De hecho, paso de buscar adjetivos o metáforas para su interpretación porque no los voy a encontrar. Sencillamente, sin ella, El diablo se viste de Prada sería una peli del montón. La piel de gallina se me ponía cada vez que salía, no digo más.

Pero es que además, dentro de su envoltorio de comedia ligera, hay una visión bastante mordaz y certera del mundo de la fama y el postureo, y es imposible no sentir empatía hacia la protagonista viendo las putadas que le hace su jefa.

El diablo viste de Prada es una de esas películas que aparecen de vez en cuando, y que consiguen conectar plenamente con el público gracias a una adecuada combinación de inteligencia y comercialidad. ¿Por cierto, no han pensado ustedes alguna vez por qué la mujer del título no dejó a Pedro J. después de ver el famoso vídeo?

Nota: Notable

-por Alacrán

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