19.4.06

María Teresa Campos

Qué de vueltas que da la vida, que a veces parece que hasta centrifuga y todo... La que hace poco era la Maruja Oficial de España, ahora es una jubilada más.

Resulta que María Teresa Campos (o, simpemente La Campos para los amigos) llevaba siglos y siglos en tele-5, liderando audiencias con su verbo fácil y su personal combinado de marujeo tradicional con decibélicos debates sobre los problemas de la nación (insistiendo especialmente en los fascinantes "problema catalán" y "problema vasco", por supuesto) que acojonaban a cualquier telespectador que no sufriese un poquito de sordera, pero que fascinaban a un sector muy amplio de la población tirando a senil que disfrutaba viendo rojos y fachas gritándose improperios mientras analizaban la gestión territorial, económica y social del gobierno de turno.

Pero los peces gordos de Antena-3 se dieron cuenta de que esa señora olía a dinero y se enamoraron de ella, y, ni cortos ni perezosos, la pescaron con un pedazo cheque de esos con muchos ceros...
Y la buena mujer empezó a hacer en A-3 un programa muy muy muy parecido al que hacía en t-5, pero con un título diferente y muy original: Lo que in Teresa (en serio).
O sea que compraron una presentadora de éxito y respetaron el formato casi sin cambios... y, sin embargo, algo falló.
La audiencia de Teresa en Antena-3 empezó fuerte pero no duró (a pesar de la importante campaña promocional y a pesar de que no éramos pocos los que nos tragábamos cada día los últimos 5 minutos del programa mientras esperábamos que empezasen los Simpson)... y el programa se canceló la semana pasada y Doña Teresa se despidió de su público fiel con una breve frase tirando a borde, como si estuviese disgustada por algo.
Los accionistas de Antena-3 están desconcertados y los expertos en televisión se rascan la cabeza, intrigados.

La teoría de mi abuela es que la cosa se hundió porque los cazurros de Antena-3 cambiaron algunos de los tertulianos del debate político de manera que lo que en tele-5 era un duelo a gritos entre centroizquierda y derecha, en Antena-3 se convirtió en un todavía más grotesco griterío entre centroderecha y extremaderecha, y, claro, eso no lo aguantan ni los sordos.

Felices vacaciones, Tere.

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