1.4.06

Carta a Leo Bassi

Admirado señor Bassi,

Habiendo recibido una educación laica y respetuosa desde la infancia (gracias papi, gracias mami), siempre me han parecido obvios y aburridos los discursos ateistas y las burlas a las religiones. El Cristianismo, el Islamismo, el Budismo y el Testiguismo de Jehová me resultan más dignos de compasión que de recochineo. En cierto modo, reirse de los supersticiosos es buscar la presa fácil, un poco como burlarse de los cieguecitos o los tartamudos.

Y, sin embargo, usted es grande, y tiene un don.
Sus espectáculos son obras maestras y sus monólogos llegan a las visceras del espectador.
Es usted un provocador, pero no de esos que gritan chorradas y enseñan el pito como el Shin Chan o el Boris Izaguirre, sino de esos provocadores serios que son capaces de provocar a) risa, b) reflexión y c) indignación al mismo tiempo.
Me encantó Instintos Ocultos (incluso la ví dos veces) y me emocionó Vendetta.
Mi nivel de fanatismo proBassi no llega al punto de haber visto sus intervenciones en programas de variedades-coñazo de la talla de Crónicas Marcianas o Lo más +, pero sí que me apunté a su Liga AntiFutbol y disfruté de su performance contra la publicidad del Seat Picasso y del inolvidable Bassibús (a pesar de los atascos).

Por eso sospecho que también me gustará Revelación y por eso le suplico que venga a representarla a Barcelona antes de que lo asesine algún zumbao fundamentalista.
Muchas gracias por su atención.

Un cordial abrazo,

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