10.4.06

Rebecca

Si hace poco comentábamos la primera película inspirada en una colección de cromos, hoy llega el turno de la primera película que dió nombre a un jersey (suena a chiste pero es verídico).

Hitchckock es mucho Hitchcock y la cosa tiene su ritmo y algunos toques de su bendito humor (y al final también hay un poco su suspense y su misterio en plan cine negro), pero el grueso del asunto es un denso melodrama sobre la vida matrimonial de una pareja formada por un rico aristócrata y su jovencita esposa trofeo, que ha pegado el Braguetazo del Siglo en plan Letizia Ortiz pero luego le cuesta adaptarse al estilo de vida hiperpijo que exige la apabullante mansión de Manderley...
De manera que la arribista Señora de Winter está más sensible de lo normal y se pone de los nervios por algo tan tonto como no llevarse bien con la feísima ama de llaves... Y luego inventa el concepto de los necro-celos al darse cuenta de que la anterior esposa del magnate no sólo falleció en misteriosas circunstancias, sino que además estaba mucho más buena que ella... Y el Señor de Winter tampoco es que ayude demasiado, pues es un galán de esos antiguos, de los que piden la mano con el mismo tono con que piden la sal, y no tiene ni la delicadeza de enseñarle dónde están los lavabos del ala Este, pobrecita.

Una buena Revolución Francesa es lo que les haría falta.

Vamos, que Rebecca es otra de esas obras maestras a las que les pesan los años, y si uno está de buen humor puede partirse el culo en muchas escenas que se supone que son dramáticas.

Nota: notable.
(y oigan, amables lectores, a ver si nos ayudan a escojer los ganadores del concurso Dibuja tu Listo opinando aquí sobre cual es su monigote favorito, que tanta responsabilidad a mí también me apabulla)

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