17.3.05

El Código da Vinci

Después de los exitazos de Amélie y Amélie va a la guerra y enseña el culete... váyanse preparando para el bochorno que se avecina con Amélie y el Santo Grial (aka: El Código DV).
Parece que -aunque todo diós se ha leído ya el libro y la película todavía no ha llegado a las salas- acaban de lanzar otra campaña de promoción acojonante aprovechando todo el poder de convocatoria de las cúpulas eclesíasticas.
¿Habrá la productora hecho alguna donación económica al Vaticano para que éste ayude a publicitarles la cosa? (incluso han dicho que deberían mantener el libro alejado de las bibliotecas cristianas y que leerlo sería considerado pecado en los ojos del Señor)
Algunas de estas declaraciones recuerdan la cutre censura medieval retratada en El Nobre de la Rosa, pero ellos mismos deben darse cuenta que lo único que consiguen es reavivar el interés popular por el cuento de Dan Brown...

Pero, por una vez y sin que sirva de precedente, nos pondremos del lado del clero más rancio para dejar claro que, pese a sus indiscutibles virtudes (cagarse en el Opus y cagarse en el episcopado), el librote del Código DV es un tostón de cuidado y la peli no promete nada bueno.

Y, ya puestos, vamos a contarles el final, no para joder sinó para ayudar a los indecisos a librarse de caer a) en el pecado y b) en el sopor (al mismo tiempo!):
Pues resulta que, después de centenares y centenares de páginas en la que los protas buscan el Santo Grial a base de descifrar acertijos y pasatiempos para niños, e intentan desvelar el "Misterio Supuestamente Más Misterioso de la História de la Humanidad", al final el chico y la chica lo único que encuentran (a parte de un par de parientes que estaban en un pueblo) es el amor que sienten el uno por el otro... y el escritor se escaquea con algo cómo:

"el misterio es que no hay misterio y el Grial está dentro del corazón de cada cual"

Ay... Si Indiana Jones levantase la cabeza...

Nota: un cate.
(Está claro que yo no serviría como editor, pues si alguien me hubiese presentado un texto tan gordo con un final tan lamentable nos hubiésemos perdido el negocio del siglo lanzándoselo al cocoroto...
Esperemos que al menos en la peli Audrey Tatou vuelva a demostrar su europeismo haciendo un poco de destape)

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