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15.9.05

Amélie y Primer desnudos

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17.3.05

El Código da Vinci

Después de los exitazos de Amélie y Amélie va a la guerra y enseña el culete... váyanse preparando para el bochorno que se avecina con Amélie y el Santo Grial (aka: El Código DV).
Parece que -aunque todo diós se ha leído ya el libro y la película todavía no ha llegado a las salas- acaban de lanzar otra campaña de promoción acojonante aprovechando todo el poder de convocatoria de las cúpulas eclesíasticas.
¿Habrá la productora hecho alguna donación económica al Vaticano para que éste ayude a publicitarles la cosa? (incluso han dicho que deberían mantener el libro alejado de las bibliotecas cristianas y que leerlo sería considerado pecado en los ojos del Señor)
Algunas de estas declaraciones recuerdan la cutre censura medieval retratada en El Nobre de la Rosa, pero ellos mismos deben darse cuenta que lo único que consiguen es reavivar el interés popular por el cuento de Dan Brown...

Pero, por una vez y sin que sirva de precedente, nos pondremos del lado del clero más rancio para dejar claro que, pese a sus indiscutibles virtudes (cagarse en el Opus y cagarse en el episcopado), el librote del Código DV es un tostón de cuidado y la peli no promete nada bueno.

Y, ya puestos, vamos a contarles el final, no para joder sinó para ayudar a los indecisos a librarse de caer a) en el pecado y b) en el sopor (al mismo tiempo!):
Pues resulta que, después de centenares y centenares de páginas en la que los protas buscan el Santo Grial a base de descifrar acertijos y pasatiempos para niños, e intentan desvelar el "Misterio Supuestamente Más Misterioso de la História de la Humanidad", al final el chico y la chica lo único que encuentran (a parte de un par de parientes que estaban en un pueblo) es el amor que sienten el uno por el otro... y el escritor se escaquea con algo cómo:

"el misterio es que no hay misterio y el Grial está dentro del corazón de cada cual"

Ay... Si Indiana Jones levantase la cabeza...

Nota: un cate.
(Está claro que yo no serviría como editor, pues si alguien me hubiese presentado un texto tan gordo con un final tan lamentable nos hubiésemos perdido el negocio del siglo lanzándoselo al cocoroto...
Esperemos que al menos en la peli Audrey Tatou vuelva a demostrar su europeismo haciendo un poco de destape)

4.2.05

Laaargo domingo de noviazgo

El alcohol, la televisión, el sistema educativo español y los puñetazos en la cabeza son sólo algunos de los factores han ido mermando mi capacidad de atención, hasta el punto de que tengo que reconocer que a veces me cuesta seguir el argumento de pelis cuyos guiones contengan demasiados nombres y datos que haya que memorizar para poder captar el 100% la trama.
Me pasó con muchos clásicos de cine negro de los 40, y me pasó con L.A. Confidential y con El Gran Lebowski y con Sospechosos Habituales, que la primera vez que las vi no me aprendí todos los nombres de los personajes y me perdí en la confusión de la trama y me limité a disfrutar de los diálogos, de la fotografía, de los chistes y de las hostialidades. Y la segunda vez que las vi descubrí un huevo de detalles que se me habían escapado a simple vista.

Luego hay otras pelis con tramas anodinas y previsibles, en las que ocurren pocas cosas, y lo que ocurre lo recalcan tanto que uno se aburre y siente que le toman por gilipollas de tantas veces que le cuentan lo mismo... quizá le cuentan lo mismo desde diferentes puntos de vista, y quizá con la ilusión de estar profundizando en el tema, pero yo me aburro y me dan ganas de irme antes de que acabe la peli.

Y parecen dos concepciones contrapuestas del hecho cinematográfico, pero el Largo Domingo de Noviazgo consigue aunar lo peor de estos dos mundos en una sola peli que a) despista con tantos nombres y tantos datos, y al mismo tiempo b) aburre de tan previsible y de tantos flashbacks de inspiración ciudadanokaneana que en cuentagotas van arrojando pistas sobre un misterio que es el siguiente:

"El novio de Amélie va a la guerra y no vuelve y todos lo dan por muerto excepto ella, que en el fondo de su corazón sabe que está vivo... ¿estará vivo en realidad? Y, en caso de que lo esté, ¿qué excusa pondrá el chaval por no haberse acordado de llamarla en tantos años?"

La peli parece estar dirigida a aquellos que no sean capazes de adivinar en 20 segundos las respuestas a estas preguntas, pues los que ya se imaginen de que va el parcal verán el proceso de investigación con el interés de quién ve el proceso de formación de una mancha de humedad en la pared de un lavabo.
Eso sí, el lavabo de esta metáfora sería un lavabo bonito, como bonita es toda la estética de la peli (casi empalagosa de tan excesivamente bonita, pero qué cojones, a mí me gustan los excesos).

Y además... bueno... los personajes se pasan casi toda la peli vestidos, pero... ladies and gentlemen... hay unos segundos en los que se ve el culete de la Audrey Tatou!!!

Nota: un sufi (pero ojo, que si le quitasen dos horas y dejasen sólo la escena del zepelín y el primer plano del culete de Amélie, le pondría un notable!)

(Eso sí, Jean Pierre Jeunet es un tío que me cae bien aunque la cague... pues él hizo Delicatessen y La Ciudad de los Niños Perdidos y él fue capaz de reavivar la Saga Alien antes de que se hundiese definitavemente con la tontería de los predators... pero es que cada peli suya parece mejor que la siguiente!)

30.11.04

Amélie

Hay personas incapazes de decir las cosas a la cara, que disfrutan líandola y complicando la vida incluso a la gente que aman, y se divierten con chistes privados y estrategias puñeteras...
Amélie Poutain es de esa clase de personas, la muy perrilla, pero se le perdona todo porque tiene unos ojazos impresionantes y una bonita sonrisa...
Y mira que la tía hace todo lo posible para marear a su pobre padre cambiándole de sitio el gnomo del jardín hasta volverlo loco; y es capaz de hallanar la morada del verdulero gruñón para envenenarle y de paso sabotear su instalación eléctrica.
Si no fuese por esos ojazos y esa sonrisa, se ganaría una de hostias...
¡Y la muy comadreja encima cree ser la nueva Lady Di!
Su nuevo novio ya puede ir preparándose, porqué incluso antes de que le hubiese tirado los trastos ella ya le estaba haciendo ir de aquí para allá sólo para comprovar si era un buen calzonazos o no.
¡Pero qué ojazos y qué sonrisa!
¡Y qué bonito es París!
(París, como toda gran ciudad, está contaminada y lleno de graffitis, pero para rodar los exteriores de esta peli se realizaron tales operaciones de limpieza de fachadas que a los vecinos de Montmartre les gustaría que rodasen una secuela cada mes)
La peli en sí es tontísima, pero está plagada de puntazos entrañables, elementos poéticos, sobredosis de azúcar y golosinas visuales...
Seguramente es lo peor que ha hecho Jean-Pierre Jeunet, pero pasa que lo peor de Jeunet siempre la dará mil vueltas a lo mejor de, no sé, Amenábar, por ejemplo.

Nota: un notable.
(y ya que hablábamos de elementos poéticos, aprovecho para linkar este interesante ensayo sobre la poesía vista como herramienta de apareamiento)