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20.9.08

Vicky Cristina Barcelona

La Barcelona de Woody Allen es un lugar mágico en el que: a) los catalanes te pasan por el lado haciendo correfocs sin quemarte el pelo ni interrumpir tu conversación, b) los sitios turísticos no están abarrotados de turistas y c) las prostitutas callejeras del Raval son jóvenes y simpáticas.

La publicidad de viajes es lo que tiene, ahí reside el encanto del turismo. Luego viajas y a la que te despistas te has recorrido millares de kilómetros para visitar sitios bonitos a lo largo del mundo y te das cuenta de que los sitios bonitos son bonitos pero están en el quinto pino, y llenos de gente, y hay que hacer muchas colas y hay que estar mucho rato de pie y hay que dejarse timar por la picaresca local, y el sol te quema el cogote y los zapatos te hacen llagas y el agua del grifo te produce cagalera. Y las turistas americanas que te encuentras por los sitios son veinte veces más gordas que Scarlett Johanson, Rebecca Hall y Penélope Cruz juntas. Y los cascos históricos huelen a pis.

Pero los humanos somos sugestionables y al ver Manhattan nos entran ganas de ir a Nueva York, y al ver Everyone says I love you queremos ir a Nueva York pasando por París y Venecia... Y es un alivio que los escenarios de la peli más pamfletariamente turística del pequeño judío gafotas nos pillen cerca de casa.

Pero bueno, al fin y al cabo se supone que los escenarios bonitos están ahí para enmarcar una historia que no es una comedia romántica al uso, es casi un tratado sobre el amor y las diferentes formas de vivirlo, protagonizado por dos atractivas señoritas con visiones contrapuestas sobre el tema (igual que Clifford y Judah contraponían sus trayectorias en Delitos y faltas, pero sin tanta tragedia). Y ahora ya no sé cual era Vicky y cual era Cristina, pero digamos que la morena apuesta por un amor serio, estable, tranquilo y monógamico, mientras que la rubia prefiere el rollo de la pasión, la libertad, los caprichitos y las intuiciones del momento. Ambos caminos parecen muy respetables, pero ni la una ni la otra lo van a tener fácil al encontrarse cara a cara con un auténtico macho ibérico.
Que Javier Bardem no sólo es guapo y carismático y sofisticado, además pinta cuadros y se conoce los lugares más molones en los que tomar vino y escuchar guitarreo flamenco, vive en una casa descomunal, bicicletea por Collserola y conduce un descapotable rojo que lo flipas.
Sí, sí, chicas, en Barcelona somos todos así, venid a vernos.

Y bueno, las escenas lésbicas entre Penélope Cruz y Scarlett Johanson que nos prometieron son mucho más light de lo que me había imaginado... pero también es verdad que cuando me pongo a imaginar escenas lésbicas enseguida me animo un montón.

Nota: notable alto.

29.2.08

Las actrices más guapas

(vistas por Kingo)

¿El piño que le falta a la tal Anna Karina era pa encajar el cigarrito?

¿Las bolleras fashion rollo Vogue fueron siempre tías, o hago bien en mirar mis fotos de la mili pa ver si juraron bandera conmigo?...

¿El morbazo que te provoca Christina Ricci es por sus berzas, o porque tu pasión por el cine es tan grande que se te hace irresistible pensar en tumbarla en tu cama, decirle "quedate quieta", y proyectar una buena peli en su enorme fronton?

¿Pese a que la pillaria contra la pared, y no dejaria de culear hasta que en el hoyo provocado por el bombeo pudiese montarse un Carrefour, ¿de verdad que nadie se ha dado cuenta que los melones de la Bellucci están hechos de lo mismo que se usa pa sellar ventanas?

¿Brigitte Bardot era una tia buena, o un ejemplo de visión periférica? (de las vistas de la periferia de Cádiz y de La Vall D'Aran al mismo tiempo)

¿La del Dr Zivagho (o como coño se escriba) es un ejemplo de mujer guapa, o de teniente de la Gestapo con pérdidas de aceite?

¿Paz Vega es hermosa, o la moza con pinta de haber visitado más pajares en la fiesta de la cosecha?

Al margen de tener el morbo de ser la cerdita Peggy en carne y hueso, con el añadido de unas grandes berzas ingrávidas... ¿cual es exactamente la belleza concreta de Scarlett Johansson?

En mi humide y cachondón parecer, se salva Jennifer Connelly.... por una mujer asi, hasta me duchaba y todo, jate tú.

-por Kingo

23.11.06

La dalia negra

(vista por Doc Moriarty)

Es de sobras conocido que Ben Affleck tiene del don de destruir todo lo que toca. Lo que desconocía es que Ben Affleck disfrazado de rubio sigue manteniendo ese poder.
La Dalia Negra tenía todas la de ganar: un director de prestigio como Brian DePalma, una historia real de intriga criminal interesante y un presupuesto holgado. ¿Qué podía salir mal?
Cuando Ben Affleck decidió usar el pseudónimo de Aaron Eckhart para participar como el policía rubio de la película todo se fue al garete.
Primer error. Alguien decidió que Josh Harnett tiene la planta de un tipo duro de Hollywood. Que se parezca a Tommy Lee Jones y Charles Bronson de jóvenes no significa que tenga ni el talento de primero ni el carácter del segundo. El olfato no se le niega, aunque por esa mirada cerrada diría que huele a culo todo el día.
Segundo error. Scarlett Johanson debería salir en pelis gonzo. Y ya está. Solo queremos verle el palmito. Recitar lineas de diálogo está de más.
Tercer error. DePalma filma como esos futbolistas que sólo aparecen en tres jugadas durante todo el partido. Te da escenas para el trailer o el resumen del match, pero el resto del encuentro es de un soporífero que provoca el bostezo.
Cuarto error. Si la historia no atrapa, introducir muchas subtramas la convierte en un laberinto aburrido. No entendí prácticamente nada. Y lo que es peor: me daba igual. Los personajes vienen y van, representa que están muy consternados por sucesos muy profundos, y tienen motivaciones que vienen de lejos. Lo que pasa es que vienen de tan lejos que cuando llegan a un servidor ya se la sudan, y solo espera que le expliquen algo. La Dalia Negra es un film errático.
Quinto error. El montaje, cuanto más confuso, menos ayuda a subsanar el cuarto error.
Sexto error. La explicación final. Debería aclarar toda la película, ser como una revelación. Debería iluminarnos todos los fotogramas precedentes. O al menos despertarnos. Señor DePalma: no la explicación final es más confusa que los enigmas planteados.
Séptimo error. ¿Por qué tanto nombre raro? ¿Y por qué tan parecidos? ¿Por qué tanto personaje? ¿Por qué tan largo el film?
Octavo error. No basta con escoger las influencias. No basta con inspirarte en Chinatown. La ambientación es soberbia, sí, y en cualquier momento puede salirte de una puerta Jack Nicholson sin nariz. Pero eso es tan bueno como todos los imitadores de Tarantino que han brotado la última década.
Noveno error. Ben Affleck, no te escondas. ¡Deseé que tu personaje muriera! ¡Yo te maldigo!

Atentamente suyo,
Doctor Moriarty

18.10.06

Scoop

Hay gente que, a pesar de los pesares, cada año espera la Navidad con ilusión.
Yo, a pesar de los pesares, lo que espero cada año con ilusión es la película anual del maestro Woody Allen.

Y, cada año, cuando se apagan las luces del cine y aparecen esas letras blancas sobre fondo negro (fuente Windsor, pa más señas), yo ya empiezo a sonreir y todo mi cuerpo se encuentra dispuesto a pasar un buen rato y a reir de cualquier tontería. En cierto modo, Woody Allen nos ha dado tantos buenos momentos que ya es como un amigo, y, aunque esperamos mucho de él, también le perdonamos cualquier cosa.

Eso sí, terminó Scoop y desperté a mis amigos y uno de ellos dijo "esta vez la história era un poco tontorrona y predecible, ¿no?" y yo dije "eh... sí... pero... bueno..." y me hubiese gustado añadir que lo importante eran los chistes, pero en ese momento no se me ocurrieron más de dos gags memorables.
Y me fui a casa pensativo, arrastrando los pies e imaginando una conversación entre Scarlett Johansson y Woody Allen al final del rodaje de Match Point.

ALLEN: ¿Me dejas que te toque una teta?

JOHANSSON: ¿Por qué?

A: Para celebrar que acabamos de rodar una peli cojonuda.

J: Bueno, vale, pero con una condición: que también me dejes protagonizar tu próxima película.

A: Hosti, no me jodas, que después de este experimento me apetecía hacer algo más woodyalleniano y divertido, con chistes sobre judíos e intelectuales neuróticos.

J: ¡Y qué! ¡Yo también valgo para hacer comedias! ¡Y además tengo unas gafas viejas que me quedan muy mal y cuando me las pongo dan mucha risa! ¡Ya verás que guai! ¡Y podrías salir tú también, pero en plan secundario gracioso, que ya estás un poco viejales para hacer de prota! ¡Podrías ser mi padre o mi amigo y tartamudear y darme consejos! y, si te hace ilu, también podrías contar algún chiste sobre judíos!

A: Sí, claro, ¿y tienes alguna idea sobre el argumento?

J: Ya te digo: yo podría ser una valiente y atractiva periodista que está investigando un crimen y resulta que el principal sospechoso es un rico y atractivo aristócrata que vive en una casa muy grande y muy bonita y nos enamoramos y hay misterio y suspense porque al final resulta que es un asesino y me quiere matar pero yo me salvo en el último momento.

A: Ya, claro, y diremos que es una relectura del cuento de la Cenicienta.

J: No, no, qué va, he sacado la idea de una novela rosa.

A: Ahá... Supongo que lo dices en broma, porque ya sabes que yo soy un cineasta de culto en Europa y no dirijo este tipo de películas.

J: Vaaa... Porfi... Que te dejo que me toques las tetas por debajo del jersey...

29.1.06

Globos de Oro

El problema de los premios cinematográficos no es que sean un invento del marketing para que la prensa les promocione gratis las películas, el problema es quizá que el invento ya resulta aburrido, se repite igual cada dos por tres y da poco de sí.
La máximo interés de estas veladas suele consistir en los vestiditos de unas estrellas que, en general, suelen perder mucho con la ropa puesta.
En los USA la cosa tiene más morbo porque lo más parecido a un pezón de una actriz que ven a lo largo del año son los escotes de la Noche de los Oscars, pero en Europa quedan pocas actrices que no nos hayan mostrado ya todos sus lunares, y las galas cinematográficas se resienten.

Pero hoy ce celebra la Vigésima Edición de los Premios Goya y, con el glamour y la coherencia que nos caracteriza, aprovecharemos para homenajear los Globos de Oro, concretamente los Globos de Oro de Scarlett Johanson.

Oh, l'amour...
(y ojo que hoy El País empieza otra colección de cine patrio regalando el DVD de Martín (Hache))

16.1.06

Lost in Translation

(vista por Surlaw)

Hay películas-piruleta, y esta es una de ellas. Los ingredientes son comunes en el género:

- Historia diseñada para reblandecer los corazones de los espectadores más vulnerables hacia las poderosas y escurridizas armas sentimentaloides.

- Fotografía lenta y bonita.

- Algún que otro estereotipo, y miradas hacia el infinito por parte de personajes cansados de su entorno, siempre buscando la complicidad en el espectador.

Pero lo que me hace gracia es que sé que algunas personas terminarán de verla y pensarán que, por cuestiones puntuales del guión, se trata de una historia amarga. Cuando la realidad es todo lo contrario: es una historia concienzudamente edulcorada. Y con ello no digo que la película sea buena ni mala, ni menos aún que merezca o no la pena verla. Yo particularmente no me arrepiento de haberla visto, aún a pesar del tono crítico de mis comentarios. Lo único que digo es que se trata de un misil demasiado evidente hacia la línea de flotación sentimental de muchos espectadores, y eso podría considerarse como una técnica poco sutil y demasiado fácil.

-por Surlaw

21.11.05

La joven de la perla

(vista por Surlaw)

Me produce dolor imaginar la posibilidad de que a mi Scarlett le hicieran ingerir tres litros de vinagre para rodar la película, pero soy optimista y confío en que fue simple obra del talco. Porque ella tiene la piel clarita, pero durante el rodaje se diría que sus glóbulos iniciaron una caza de brujas, creyendo quizá el título de la peli era una metáfora sobre el tono de su piel (que algo de eso hay en el fondo, aunque sea indirectamente).
Luego, que además le pusieran una cofia horrenda durante prácticamente todo el metraje e hicieran nosequé con sus cejas tampoco me acaba de gustar, pero de todas formas ella aparece preciosa, como es inevitable, y actúa muy bien en su papel de sirvienta tímida y recatada.

Y, ya aparte, ese envoltorio que algunos califican como resto de película, me ha parecido que está bien pero la verdad es que tampoco me ha llegado a cautivar. La estética está conseguida, la historia bien centrada y sin irse por las ramas, pero no me ha absorbido como hacen otras. Motivaciones subjetivas, supongo. De todas formas, está bien descrita cierta clase de imbecilidad humana, de esa que desemboca en la hijoputez de menor calado intelectual pero que puede resultar peligrosa en determinadas ocasiones (el mejor nombre para eso es: capullismo). Tarea descriptiva que alcanza la cumbre en el último tramo, donde los rencores bajos se muestran a niveles ya obscenos y muy ilustrativos.

-por Surlaw

1.9.05

La Isla

(vista, ahora en serio, por Surlaw)

Chocolatina y biofrutas de un litro: 3€

Ver un pupurri de otras narraciones de ciencia ficción, con ciertos golpes buenos pero demasiados tramos innecesarios, y con un final patético (transmutación del malo creíble en malomalísimo): 6€

Ver al Buscemi hacer de tipo raro: Lo que haya que pagar para ver cualquier película con el Buscemi.

Ver a Ewan McGrievous hacer simultáneamente de buen yerno y de gilipollas amanerado: Simultáneamente, ciertas dudas acerca de la completa heterosexualidad de uno mismo y ciertas dudas acerca de la completa heterosexualidad del segundo personaje.

Ver a un puñado de neoliberatas de poca monta utilizar el argumento de la peli como metáfora del archi-manipulador régimen estalinista al que nos tiene sometidos 'zETApé': 40 €/mes para Wanadoo, un poco de tiempo libre, y otro poco de paciencia.

Ver a Scarlett Johansson haciendo de clon embutido en ajustado traje cremalleril, con la mentalidad de una cría de... ¿15? años, virgen e inocente como un pastelito, y con incipientes síntomas de embriaguez en mitad de un bar repleto de moteros salidos: No tiene precio

-by Surlaw

25.7.05

La Isla

(sinopsis realizada por Surlaw, a priori)

En un futuro no muy lejano, la humanidad ha progresado enormemente en aspectos técnicos. Pero es entonces cuando un gran descubrimiento se lleva a cabo, algo diferente a todo lo hasta entonces visto, y que cambiará el curso natural de la historia: La Scarlett Johansson.
A diferencia de otras rubias que ejercen atracción sobre cierto tipo de materia, la Scarlett Johansson tiene un poder atractivo tan grande que es capaz de curvar la trayectoria de las propias ondas observacionales, hasta el punto de atraerlas todas hacia sí y que queden atrapadas ad eternum. Este fenómeno es empíricamente constatable gracias a este gráfico, por ejemplo.
Tras el descubrimiento, que revoluciona la hasta entonces vigente concepción euclídea del espacio de rubias observacionales, un variopinto grupo de científicos se reúne para discutir sobre sus posibles aplicaciones y peligros. Esta convención de cerebritos culmina en la disposición a crear el proyecto científico de mayor embergadura de la historia de la humanidad: El Rubiescopio.
Dicho proyecto trata de hacer 200 clones de Scarlett Johansson, y separarlos mediante una precisa sucesión exponencial a lo largo de una recta que se extiende hasta los confines del sistema solar. Gracias al poder atractor de ondas observacionales de los clones, éstos actuarían a modo de lentes gravitacionales en serie, pudiendo así observar cualquier rincón del universo y dejando al histórico Hubble-2 en pelotas.
Pero hay un traidor entre el grupo de cerebritos: un malvado científico nihilista llamado Hallius, mitad hombre mitad pajillero, y que antepone secretamente sus planes particulares al avance de la humanidad en conjunto. Hallius quiere hacerse con el grupo de clones atractores para llevar a cabo oscuros e indeterminados experimentos en una isla apartada (de ahí el título, créanme), que no se especifican en el filme por asuntos de taquilla. En el momento de consumar su atroz traición, el inconsciente científico junta demasiado los clones, creándose un colapso retroalimentado, un Big Crunch observacional que deja a todo el universo más ciego que un topo. El final de la película es desolador, pero aún así queda un remanente de esperanza.

Suspense, cuidados efectos especiales, un argumento consistente y una dirección llevada a cabo con maestría ponen a este filme futurista a la altura de clásicos como 2001 o Solaris (el coñazo onírico de fabricación rusa, no el remake clooneizado). No se lo pierdan.

-by Surlaw