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5.3.08

Los intocables

Ya se sabe que Brian De palma es un cineasta irregular capaz de filmar grandes peliculones y grandes bodrios... pero lo que la mayoría de gente no sabe es que Los Intocables, su casi unánimemente aclamada obra maestra, es una cagarruta de cuidado.
En serio, mis amigotes saben mucho de cine y me dijeron que era buena, que tenía un guionazo del David Mamet que se usaba de ejemplo de guión requeteperfecto en escuelas de cine del mundo entero, una sobrecojedora banda sonora de Ennio Morricone y unas maravillosas actuaciones de Kevin Costner (haciendo de Eliot Ness), de Robert De Niro (haciendo de Al Capone) y de Sean Connery (haciendo de Sean Connery), amén de un espectacular montaje y un impecable ritmo narrativo y todas esas cosas que se suelen decir de las pelis que molan.
Pero oigan, entre ustedes y yo, los personajes son más planos que el torso de Kate Moss; el argumento es tontísimo, infantil, maniqueo; el prota es un panoli de cuidado; las sorpresas del guión sólo sorprenden porque son absurdas (a ver, contrabandistas malotes, si queréis matar disimuladamente a un poli es mucho más efectivo hacer que un esbirro con un pistolón entre sigilosamente en su casa y le pegue un tiro, que no hacer que un esbirro con un cuchillo entre sigilosamente en su casa, se asuste, empieze a correr, el poli le persiga y le tenga que pegar un tiro otro esbirro que estaba escondido fuera a lo deus ex machina barriobajero... ¡menudo desperdicio de esbirros!), aunque ya me he documentado y resulta que es que De Palma se pasa la verosimiltud por el forro de los gallumbos, que a él lo que le importa no es que la escena sea creíble, sino que sea buena. Menudo crack.
Y, bueno, su mejor escena es la mítica escena de las escaleras (homenaje al Acorazado Potoimkin del Eisenstein), pero, entre ustedes y yo, todo el rato que se pasa el Kevin Kosner esperando a que venga el malo e intentando crear un suspense a lo Hitchcock es un aburrimiento total, y, cuando empieza por fin la acción, la fanfarronada a cámara lenta que se pegan recuerda un poco a Oliver y Benji.

Nota: un sufi bajo, se salva sólo porque es de mafiosos.
(por cierto, ya que hablamos de mafias, resulta que se acercan elecciones y quizá es un buen momento para reflexionar sobre la democracia y para burlarnos de los indecisos)

2.3.08

Misión a Marte

Pronuncié el título muy rápido e hice creer a mi señora que íbamos a ver una peli que se llamaba Misión: Amarte. Y estoy seguro de que no se hubiese enfadado si no fuese por esa parida que dicen de que los científicos de la NASA han descubierto que en las misiones espaciales tripuladas de larga duración, la tripulación se muestra más estable si está compuesta por tres señores y una señora que tiene que ser la esposa del comandante, más o menos como en los grupos de superhéroes en mallas en los que siempre había una moza para todos, o en la aldea de los pitufos que sólo había una pitufina... Y encima unos jovenzuelos de la fila de atrás se pusieron a reir y a extrapolar sobre la pertinaz inestabilidad de una misión tripulada por tres señoras y un señor, o por dos matrimonios, o, el colmo, cuatro señoras... Al menos no ponen la chica astronauta a limpiar la nave, e incluso la dejan protagonizar varias heroicidades que tradicionalmente hubiesen quedado relegados a los personajes con pito.

Pero bueno, a parte de esta parida y otro par de paridas al final que me encantaría destripar pero que si lo hicieso estropearía un poco el misterio cósmico que nutre la trama, nos encontramos ante un formidable peliculón de ciencia ficción bastante hard, es decir que no requiere fabulosos esfuerzos de suspensión voluntaria de la incredulidad para imaginarse que los personajes hacen de astronautas más o menos verosímiles. Algo así más del estilo de Clarke o Asimov que de de las paridas de Star Wars o Star Treck.
Y quizá da un poco de rabia que todos los personajes sean tan amigos y se quieran todos tanto, pero hay varias escenas flipantes y algunos guiños, casi medio en broma, a 2001 (bailoteos en gravedad zero, chavales zascandileando por un pasillo en forma de donut); en los que De Palma parece querer decirnos que sí, que él también ha visto lo que hizo Kubrick y que esto de ahora no es lo mismo, es más comercial y quizá es más tontorrón... pero también es más dinámico y, a su manera, tanto o más emocionante.

Y hay quién dice que el final es el peor final de toda la filmografía depalmiana, pero yo soy más condescendiente, qué cojones, quizá es que me veía a venir un fundido en blanco de esos tan típicos de las películas enigmáticas de hoy en día.

Nota: notable alto.

24.2.08

Scarface

Ya está, otra vez la historia del ascenso y caída de un magnate del narcotráfico... y, sobra decirlo, otra vez vuelve a molar (véase el Teorema de la Mafia). Pero ojo, a diferencia de los gangsters que ascienden y caen en las películas de Coppola o Scorsese, que tienen su glamour y su elegancia y saben estarse serios y poner esa cara de "estoy predestinado para ser alguien importante", los rufianes que ascienden y caen en Scarface son cutres y no dejarán de serlo aunque lleguen a estar forrados. Incluso nos recuerdan un poco a los Small time croocks del Woody Allen. Pero ahí reside gran parte del encanto de la peli, en esas imágenes de nuevos ricos viendo la tele en un jacuzzi inmenso, aspirando coca y discutiendo por polleces. Que esto no es New York, señores, ni siquiera es Chicago, ni siquiera es New Jersey, esto lo que es es Miami y en Miami lo más parecido al glamour que conocen es el Julio Iglesias cantando "soy un truhán soy un señor".

El guión es mismamente del Oliver Stone, y hará que pasen a la posteridad esas imágenes del Al Pacino con la napia empolvada como si acabase de coger un sugus en una palangana llena de harina y con una desmedida metralleta en la mano, fuera de sí.

Lo único que me incomoda es que me parece que la moraleja que pretende soltarnos De Palma es que la ambición es muy mala y que el poder y el dinero no dan la felicidad (la Michelle Pfeiffer ya se lo dice al narcotraficante caracortado: "We are not winners, we are losers"), pero, igual que en la mayoría de películas de este subgénero, uno se queda con la idea de que la ambición, el dinero y el poder molan un montón, lo único que pasa es que hay que tener cuidado en detallitos como: a) no drogarse demasiado, b) no olvidarte de quién son tus amigos, c) no darte cuenta de que tienes un corazoncito en el peor momento.

Nota: excelente.

15.2.08

Carrie

Cuando veo las prom parties que se montan los yankis en las películas no puedo evitar compararlas con las fiestas de fin de curso de los centros educativos de mi barrio...
Para empezar, los adolescentes de por aquí no son tan altos ni tan guapos, y la mayoría están desaparejados; y los bailes, en lugar de hacerse en sitios chulos, se hacen en el gimnasio del instituto, que huele a pies; y en lugar de baladas románticas que permitan a los chavales relajarse y arrimar la cebolleta, ponen una música horrenda que retumba un montón; y los marginados de la clase no tienen poderes mágicos para defenderse de los abusones... Todo lo cual nos lleva a preguntarnos si la verdadera historia de terror no será la que estamos viviendo a este lado de la pantalla.

Pero si nos fijamos en la ficción, que a mí al menos me da menos miedo, el caso es que la premisa argumental de Carrie (las aventuras y desventuras de una rubita con limitadas habilidades sociales pero con la capacidad de lanzar la cubertería por los aires sin tocarla con las manos) es una chorrada (no en vano está basada en una novela del Stephen Burgerking), pero Brian De Palma es un virtuoso y es capaz de convertir un bestseller de terror paranormal (o parasubnormal, cómo dirían Ortega y Pacheco) en un festival de imágenes fascinantes.
Ya empieza la cosa con un largo plano secuencia protagonizado por un equipo de voleibol femenino en un vestuario en el que las chiquillas se cambian de ropa, se duchan, se peinan y se fustigan los traseros con las toallas a cámara lenta... y luego el nivel de voyeurismo decae pero el festival persiste.
Y venga a experimentar con a) escenas aceleradas, b) escenas desaceleradas, c) pantallas que se dividen en dos, d) planos raros y e) travellings alucinantes.

Corría el año 1976 y yo creo que el cine americano estaba llegando a la pubertad y dejaba atrás un montón de tabús y prejuicios y ganaba libertad creativa y empezaba a descubrir el cuerpo humano, y De Palma quería celebrarlo como se celebran las pubertades de las mozuelas: con unas memorables goticas de sangre.

Nota: notable alto.
(y apa, nos vemos luego en el V Encuentro Bitácoras y Libros)

12.2.08

Carlito's way

Todas las películas de mafiosos son buenas (lo dice el Teorema #6) pero esta de mis favoritas desde que era chiquitín.
Es más comercial que el Padrino o Godfellas o Once upon a time in America, y la escena de la emboscada en el billar no tiene ni pies ni cabeza (¿que mierda de emboscada es ésa, meter dos malos jugando al billar y quizá algún otro destrás de una puerta entreabierta en lugar de poner directamente a cuatro malos jugando al billar o tomando unas copas?) pero sigue molando un montón y es tan moralista que casi parece que Brian De Palma se las de de predicador chistoso.
Resulta que la gente es muy mala (excepto la rubia, pobrecica, menos mal que no me la ponen de femme fatale, que suficiente trajín tiene ya), pero la mayoría son cabrones vocacionales y avariciosos mientras que el pobre Al Pacino (no confundir con Al Pacine) se ha ido por el mal camino sin darse cuenta, tomando las decisiones del día a día que le permitían sobrevivir enmedio de todos los otros malos malotes, y ahora quiere dejar la autopista al infierno y pegarse un paseo por la senda del bien pero, tal y como nos explica el avispado traductor de títulos, está atrapado por su pasado (esos amigotes, esos coleguillas y esas nuevas generaciones de mangurriantes que vienen a simbolizar su antiguo yo del que trata de huir).
Y, bueno, las escenas de acción son la leche, y además sale el Sean Penn con una caracterización de abogado judío panoli que no se olvida facilmente.

Nota: excelente.
(y ojo que en la Filmo están dando un pedazo ciclo De Palma con casi todas sus pelis, esta tarde a las 19:30 me voy a ver la de Carrie)

23.11.06

La dalia negra

(vista por Doc Moriarty)

Es de sobras conocido que Ben Affleck tiene del don de destruir todo lo que toca. Lo que desconocía es que Ben Affleck disfrazado de rubio sigue manteniendo ese poder.
La Dalia Negra tenía todas la de ganar: un director de prestigio como Brian DePalma, una historia real de intriga criminal interesante y un presupuesto holgado. ¿Qué podía salir mal?
Cuando Ben Affleck decidió usar el pseudónimo de Aaron Eckhart para participar como el policía rubio de la película todo se fue al garete.
Primer error. Alguien decidió que Josh Harnett tiene la planta de un tipo duro de Hollywood. Que se parezca a Tommy Lee Jones y Charles Bronson de jóvenes no significa que tenga ni el talento de primero ni el carácter del segundo. El olfato no se le niega, aunque por esa mirada cerrada diría que huele a culo todo el día.
Segundo error. Scarlett Johanson debería salir en pelis gonzo. Y ya está. Solo queremos verle el palmito. Recitar lineas de diálogo está de más.
Tercer error. DePalma filma como esos futbolistas que sólo aparecen en tres jugadas durante todo el partido. Te da escenas para el trailer o el resumen del match, pero el resto del encuentro es de un soporífero que provoca el bostezo.
Cuarto error. Si la historia no atrapa, introducir muchas subtramas la convierte en un laberinto aburrido. No entendí prácticamente nada. Y lo que es peor: me daba igual. Los personajes vienen y van, representa que están muy consternados por sucesos muy profundos, y tienen motivaciones que vienen de lejos. Lo que pasa es que vienen de tan lejos que cuando llegan a un servidor ya se la sudan, y solo espera que le expliquen algo. La Dalia Negra es un film errático.
Quinto error. El montaje, cuanto más confuso, menos ayuda a subsanar el cuarto error.
Sexto error. La explicación final. Debería aclarar toda la película, ser como una revelación. Debería iluminarnos todos los fotogramas precedentes. O al menos despertarnos. Señor DePalma: no la explicación final es más confusa que los enigmas planteados.
Séptimo error. ¿Por qué tanto nombre raro? ¿Y por qué tan parecidos? ¿Por qué tanto personaje? ¿Por qué tan largo el film?
Octavo error. No basta con escoger las influencias. No basta con inspirarte en Chinatown. La ambientación es soberbia, sí, y en cualquier momento puede salirte de una puerta Jack Nicholson sin nariz. Pero eso es tan bueno como todos los imitadores de Tarantino que han brotado la última década.
Noveno error. Ben Affleck, no te escondas. ¡Deseé que tu personaje muriera! ¡Yo te maldigo!

Atentamente suyo,
Doctor Moriarty