25.7.05

La Isla

(sinopsis realizada por Surlaw, a priori)

En un futuro no muy lejano, la humanidad ha progresado enormemente en aspectos técnicos. Pero es entonces cuando un gran descubrimiento se lleva a cabo, algo diferente a todo lo hasta entonces visto, y que cambiará el curso natural de la historia: La Scarlett Johansson.
A diferencia de otras rubias que ejercen atracción sobre cierto tipo de materia, la Scarlett Johansson tiene un poder atractivo tan grande que es capaz de curvar la trayectoria de las propias ondas observacionales, hasta el punto de atraerlas todas hacia sí y que queden atrapadas ad eternum. Este fenómeno es empíricamente constatable gracias a este gráfico, por ejemplo.
Tras el descubrimiento, que revoluciona la hasta entonces vigente concepción euclídea del espacio de rubias observacionales, un variopinto grupo de científicos se reúne para discutir sobre sus posibles aplicaciones y peligros. Esta convención de cerebritos culmina en la disposición a crear el proyecto científico de mayor embergadura de la historia de la humanidad: El Rubiescopio.
Dicho proyecto trata de hacer 200 clones de Scarlett Johansson, y separarlos mediante una precisa sucesión exponencial a lo largo de una recta que se extiende hasta los confines del sistema solar. Gracias al poder atractor de ondas observacionales de los clones, éstos actuarían a modo de lentes gravitacionales en serie, pudiendo así observar cualquier rincón del universo y dejando al histórico Hubble-2 en pelotas.
Pero hay un traidor entre el grupo de cerebritos: un malvado científico nihilista llamado Hallius, mitad hombre mitad pajillero, y que antepone secretamente sus planes particulares al avance de la humanidad en conjunto. Hallius quiere hacerse con el grupo de clones atractores para llevar a cabo oscuros e indeterminados experimentos en una isla apartada (de ahí el título, créanme), que no se especifican en el filme por asuntos de taquilla. En el momento de consumar su atroz traición, el inconsciente científico junta demasiado los clones, creándose un colapso retroalimentado, un Big Crunch observacional que deja a todo el universo más ciego que un topo. El final de la película es desolador, pero aún así queda un remanente de esperanza.

Suspense, cuidados efectos especiales, un argumento consistente y una dirección llevada a cabo con maestría ponen a este filme futurista a la altura de clásicos como 2001 o Solaris (el coñazo onírico de fabricación rusa, no el remake clooneizado). No se lo pierdan.

-by Surlaw

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