15.2.08

Carrie

Cuando veo las prom parties que se montan los yankis en las películas no puedo evitar compararlas con las fiestas de fin de curso de los centros educativos de mi barrio...
Para empezar, los adolescentes de por aquí no son tan altos ni tan guapos, y la mayoría están desaparejados; y los bailes, en lugar de hacerse en sitios chulos, se hacen en el gimnasio del instituto, que huele a pies; y en lugar de baladas románticas que permitan a los chavales relajarse y arrimar la cebolleta, ponen una música horrenda que retumba un montón; y los marginados de la clase no tienen poderes mágicos para defenderse de los abusones... Todo lo cual nos lleva a preguntarnos si la verdadera historia de terror no será la que estamos viviendo a este lado de la pantalla.

Pero si nos fijamos en la ficción, que a mí al menos me da menos miedo, el caso es que la premisa argumental de Carrie (las aventuras y desventuras de una rubita con limitadas habilidades sociales pero con la capacidad de lanzar la cubertería por los aires sin tocarla con las manos) es una chorrada (no en vano está basada en una novela del Stephen Burgerking), pero Brian De Palma es un virtuoso y es capaz de convertir un bestseller de terror paranormal (o parasubnormal, cómo dirían Ortega y Pacheco) en un festival de imágenes fascinantes.
Ya empieza la cosa con un largo plano secuencia protagonizado por un equipo de voleibol femenino en un vestuario en el que las chiquillas se cambian de ropa, se duchan, se peinan y se fustigan los traseros con las toallas a cámara lenta... y luego el nivel de voyeurismo decae pero el festival persiste.
Y venga a experimentar con a) escenas aceleradas, b) escenas desaceleradas, c) pantallas que se dividen en dos, d) planos raros y e) travellings alucinantes.

Corría el año 1976 y yo creo que el cine americano estaba llegando a la pubertad y dejaba atrás un montón de tabús y prejuicios y ganaba libertad creativa y empezaba a descubrir el cuerpo humano, y De Palma quería celebrarlo como se celebran las pubertades de las mozuelas: con unas memorables goticas de sangre.

Nota: notable alto.
(y apa, nos vemos luego en el V Encuentro Bitácoras y Libros)

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