14.10.07

Stalingrado

Lo normal desde tiempos inmemoriales es que los americanos hagan películas caras con explosiones, disparos y muertes y que los europeos hagan películas baratas con diálogos, tetas y culos. Más que nada es que en Europa tenemos limitaciones presupuestarias y en los USA tienen limitaciones morales raras, de manera que el cine europeo no puede ir destrozando coches a bombazo limpio y el cine yanki no puede mostrar gente haciendo el amor sin pijama... Pero de vez en cuando surge alguna excepción.

Stalingrado es una brutal y excepcional superproducción bélica, muy gorda y muy cara, pero made in Europe, en Alemania concretamente. Dirán que es cine europeo, pero yo lo veo muy americanado. Hay bombazos, explosiones y sangre a tutiplén... pero cuando los soldados encuentran una prisionera rusa a la que los nazis han sometido a una violación en grupo y la han abandonado atada en una cama, resulta que la chica no lleva ni siquiera las tetas al aire.

A lo largo de más de dos horas, Joseph Vilsmaier se empeña en dejar claro:
a) que las guerras son muy malas;
b) que ser sitiado es un mal rollo, pero sitiar tampoco es moco de pavo;
y c) que tal y como decían en Nuremberg, no es que todos los nazis fuesen malos, que también había muchos nazis buenos y nobles y valientes que lo único que hacían era acatar con nobleza aquello que se les ordenaba... La madre que los parió.

Está muy bien rodada y algunas escenas realmente quitan el aliento, pero el cine antibélico es un cine muy mal rollero en general. Yo lo recomendaría fervorosamente a todos los políticos con capacidad de decidir qué guerras se hacen y qué guerras no, y también a los pobres chavalines que fracasan en los estudios y se plantean una carrera de futuro en las Fuerzas Armadas.
A los demás les doy mi permiso para escaquearse de dos horas de sufrimiento atroz e ir a ver una comedia romántica.

Nota: sufi alto.

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