21.10.07

Lemmy contra Alphaville

(Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution)

Las distopías futuristas molan.
Godard no mola.
¿Qué pasaría si Godard rodase una distopía futurista?

Pues para hacerse una idea, imagínense el más gris de los delirios etílicos del más vocacional de los profesores de Humanidades narrado por un autista gangoso y con Alzheimer al que acaban de golpear en la cabeza con una raqueta de badminton.

Resulta que un espía va a un planeta en el que los científicos y los ingenieros han aniquilado toda espiritualidad posible y un ordenador gigante impone una ley (totalmente ilógica e irracional) que consiste en prohibir cualquier actitud o comportamiento que no sea absolutamente lógico y racional... La poesía está prohibida, el amor y el llanto también... Y a los criminales se les lanza a una piscina y son apuñalados por un equipo de nadadoras sincronizadas.
La cosa promete, pero Jean-Luc Godard godardea un montón y el público no sabe si tomárselo a risa o no.

Un argumento a favor de tomarse Alphaville a risa es que, supongo que por limitaciones de presupuesto, en lugar de copiar la ropa y los decorados propios de la ciencia ficción, se han copiado la ropa y los decorados del cine negro a lo Hammett... Y el pobre Eddie Constantine hace todo lo posible para imitar la pose de Humphrey Bogart, de manera que parece que tengamos dos parodias por el precio de una.
Y yo creo que lo de rodar las escenas de acción a lo cutre está hecho adrede, pero sobre el tema de los diálogos ya no estoy tan seguro... Quizá no están improvisados al 100%, pero parece difícil de creer que alguien se haya releído el guión antes de imprimirlo. A ratos parece que ni siquiera Jean-Luc se está tomando en serio su propia película, y esto es algo que le honra.

Pero tomarse Alphaville a risa tampoco es tan fácil... más que nada porque uno no sabe cuando reirse y, una vez superada la sorpresa inicial, la mayor parte de las escenas son muy aburridas. En la sala había gente que se esforzaba en soltar ocasionalemnte unas intelectuales carcajadas, sobretodo durante el primer cuarto de hora. Un abrazo para ellos. Y el risómetro indicó que mejor gag de toda la peli es una máquina expendedora con un cartel que dice "Inserte una moneda", el prota inserta una moneda y la máquina se limita a escupir un papelito que dice "Gracias".
Cuanto más te fijas más niveles de lectura le puedes encontrar a este sketch, todo un símbolo de buena parte de la filmografía godarda.
"Gracias", te está diciendo la máquina, alter ego del prestigioso cineasta francés.
Y una parte importante del público parece responder "De nada, hombre, de nada" pero el prota arruga el papel y se larga enfurruñado. Es la última vez que cae en una trampa tan burda.

Nota: un sufi bajo.

Publicar un comentario