6.12.05

Recursos humanos

Uno de los motivos por los que nuestra sociedad todavía no ha colapsado enmedio de sangrientas revoluciones es la muy optimista creencia de que las fronteras entre clases sociales ya no son infranqueables.
Nos gusta creer que cualquier persona puede llegar a presidente de los Estados Unidos, que cualquier persona puede aparearse con un miembro de la Casa Real, que los pobres son pobres porque quieren, que si trabajamos progresaremos, que si jugamos a la lotería nos haremos ricos sin trabajar, que los malos tendrán su merecido, que Diós existe.
Y así vamos tirando.

Y el Laurent Cantet dice que se sorprende de que no haya más pelis ambientadas en las intrigas del mundo laboral si trabajando es cómo pasamos más horas de nuestra vida.
Vamos a ver, señor Cantet, TRABAJAR ES UNA MIERDA y EL MUNDO ESTÁ MUY JODIDO, pero nos da pereza lanzarnos a las barricadas y preferimos pensar en otras cosas y que nadie nos quite la ilusión de que todo se arreglará por sí solo... queremos desconectar nuestros cerebros, por muy cobarde que parezca.

Y el prota de los Recursos Humanos es otro de esos matados que cree estar trepando socialmente por el procedimiento de ir a empollar a la capital y volver al pueblo con un título, un traje y una corbata.
Ha conseguido un contrato (de becario) en el departamento de RRHH de la fábrica en la que trabaja su padre, su hermana y casi todo el pueblo (de obreros alienados en una cadena de montaje, eso sí); y de repente se da cuenta que se ha convertido en el enemigo de sus semejantes y que su trabajo es putear sutilmente a su família y a sus amigos de toda la vida.
El dramón está servido... Y lo peor es que su corbata le pone en el bando de los directivos (cerdos burgueses) pero el pobre sigue cobrando una mierda pinchada en un palo.
Lo que más duele es ver que los masas obreras tampoco salen retradas como valientes héroes al estilo de la propaganda soviética, sinó como lo que suelen ser: gente ignorante en callejones sin salida... gente ignorante pero trabajadora, eso sí, que no sea que algún día venga alguien y valore su trabajo y les aumente la paga.

Como dirían los neoliberales (que son los que más cine social tendrían que ver para enterarse un poco de como está el mundo): esta peli es pura propaganda sindicalista...
¡Pero es propaganda sindicalista de la buena, ojo, no en plan Michael Moore!

Nota: excelente.
(y para desengrasar linko estas alegres viñetas sobre otro listo que quería trepar socialmente)

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