16.12.05

Los cojones de Tavernier

Dentro de los actos de promoción de La Pequeña Lola, el pasado domingo Gabriela Cañas entrevistaba a Bertrand Tavernier en el suplemento dominical de publicidad EP[S] (seguramente el título más feo de todos los suplementos de publicidad dominical del mundo).

El caso es que Tavernier nos da a entender el tamaño de sus genitales al contarnos lo que le dijo a su jefe cuando dejó de trabajar para él como encargado de prensa: dice que le dijo que como artista era un genio pero que "en el trabajo diario es usted un imbécil"...
Lo cual tiene un extra de mérito si tenemos en cuenta que el jefe en cuestión era un tal Kubrik (un imbécil conocido sobretodo por una peli titulada 2000 o 2000 y pico o algo así).
Según Tavernier, su bravuconada salió bien y no pasó mucho tiempo en el paro, pues otro cineasta llamado Peckinpah (conocido por una peli titulada Grupo Animal o algo por el estilo) quedó tan impresionado que le llamó enseguida para ofrecerle empleo.

Un servidor se quitó el sombrero al leer esto, y se lo volvió a quitar al leer lo siguiente.

Resulta que SuperTavernero, como tantos otros cineastas, se las da de estar cambiando el mundo con sus películas... Pero es que él es de los pocos que además puede aportar ejemplos concretos:
Pues dice la leyenda que, tras ver Al otro lado del Periférico, el primer ministro Lionel Jospin comprendió que las facturas energéticas en los barrios pobres no eran debidas a un exagerado número de bombillas sinó a que los pisos estaban mal construidos y tenían un aislamiento térmico lamentable, así que persuadió a la EDF (la Endesa francesa, supongo) para que subvencionase las obras de aislamiento y reforzamiento del cierre de ventanas y negociase un contrato de suministro más barato.

Pero el Departamento de Educación no se deja educar tan facilmente, y, aunque también ha reaccionado al ver los documentales de Tavernier, su reacción ha consistido en prohibirle el acceso a las escuelas públicas para que deje de tocar las narices.

Vamos, que Bertrand los tiene casi tan grandes como Chuck Norris y además se le ve muy buena persona. Por no hablar de la fantástica siesta que me pegué intentado ver La vida y nada más.

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