26.10.05

Quien tiene un amigo tiene un tesoro

¡Esto sí que es un clásico atesorado en el corazón de una generación! Una película inolvidable con un título entrañable que esconde toda una filosofía de vida...

Bueno, vale, quizá si la volviese a ver hoy no me gustaría tanto, pero es que no pienso volverla a ver, porque no quiero que la realidad se interponga entre yo y mis idealizados recuerdos de cuando en Tele-5 salían las mamachichos y daban pelis protagonizadas por esa gran pareja formada por Bud Spencer y Terence Hill, reyes del coscorrón y terror de contrabandistas y malechores en general, los Astérix y Obélix de la nueva era.

Mi abuelo y yo nos apoderábamos del sofá después de comer y nos partíamos de risa como si estuviésemos viendo los Blues Brothers...
Que bonita estampa formábamos: la tierna imagen del yayo y el nieto, la generación X junto a la generación de la República, sonriendo a la par, sus almas unidas por una buena somanta de hostias televisada...
¡Eso sí que era cine familiar y no las chorradas de la Disney!

Vale, quizá los guiones eran un poco cutres y maniqueos, y quizá Bud Spencer no dominaba del todo el Método Stanislavski de Interpretación...
Pero nadie negará su dominio del Método del Parche y el Coscorrón que, por si alguien no ha visto la peli, consiste en lo siguiente:

a) se busca un pirata con parche en el ojo,
b) se le aturde mediante puñetazos en la cabeza,
c) se tensa la goma del parche,
d) se coloca un coco entre el parche y la cabeza,
e) se suelta el parche,
y f) ¡Cloc: Un divertido cocotazo!

Nota: un excelente idealizado y nostálgico.
(y hay un análisis detallado de la obra de estos genios, aquí)

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