9.10.05

Pat Garrett & Billy The Kid

Nos hacemos viejos a un ritmo tan acelerado que hay días en que noto que me pitan los oidos.
Y lo peor es que envejecer parece que no sólo es un proceso de decadencia física sino tambien moral: nuestros valores y prioridades vitales cambian (normalmente a peor) y pasamos cada vez menos horas con los amigos y más horas currando.

Esto debe ser especialmente frustrante si tu curro es como el de Pat Garrett, que consiste básicamente en encarcelar y/o ejecutar a sus viejos amigos, y el pobre tiene que pasarse la peli cargándose a los que fueron sus compañeros de fechorías de juventud... pero el tío lo lleva bien, pocos cheriffs más chulos que él he visto en mi vida.
Aunque bueno, en realidad todos los pistoleros de Sam Peckinpah son más duros que los croasans del Mercadona:

Todos y cada uno de ellos son flemáticos machos alfa capaces de beber whisky sin hielo ni cocacola.
Hablan poco y sin acalorarse.
A penas ríen ni lloran.
Su máxima expresividad consiste en poner caras de asco o ofrecer irónicas sonrisas de complicidad a sus enemigos.
A menudo están matando a tiros a sus coleguillas de toda la vida y sin embargo lo hacen a desgana, sin pasión alguna, ajusticiando con honor y virilidad pero con menos entusiasmo que un funcionario administrativo grapando un formulario.

Vamos, que el espectador se acabaría aburriendo si no fuese a) porque los tipos tan duros fascinan de tan hijoputas que son, b) porque en cada fotograma de esta peli hay más belleza plástica que en una docena de galerías de arte contemporaneo y c) porque sale el Bob Dylan, que es un puto crack y además pone la música (lo del knock knock knockin' on heaven's door).

Y yo de ustedes no intentaría verla en la tele, mejor aprovechen que es la peli del mes en la Filmo para verla en pantalla grande que mola mucho más y da menos sueño.

Nota: notable.

Publicar un comentario