13.1.05

Sleep

Pese a la insistencia bienintencionada de los que opinan que tendría que limitarme a abrir la bocaza para hablar de las pelis que he visto enteras, me propongo cagarme en otro clásico del que sólo he visto un breve fragmento y encima aprovecharlo cómo excusa para pontificar sobre la decandencia de las artes plásticas (un tema del que, como buen ingeniero, desconozco lo más básico).
El caso es que me apetecía hablar de los principales culpables del estado actual del Arte Contemporaneo, o sea de Marcel Duchamp y Andy Warhol (célebre el primero de ellos por haber inventado el concepto del todo-vale, y el segundo por haberlo generalizado y haberlo hecho llegar a las masas).

Para los que todavía estén más a la parra que yo, aclarar que Duchamp es un "genio" cuyos greatest hits son: a) una fotocopia de la Gioconda con un bigote dibujado encima, y b) un meadero puesto de lado.
La gracia está en: a) la originalidad, y b) en que el tio era un graciosillo, y su humor escatológico de caca-culo-pedo-pis le daba un toque rebelde y moderno.

Y el segundo de estos gurús es un homosexual con peluca que hacía fotocopias y las pintaba de colorines.
Sus greatest hits son: a) unas fotocopias de la cara de Marylin Monroe, b) unas fotocopias de una lata y c) unas fotocopias de la cara de Elvis.
Estas bromitas tampoco es que se pudiesen considerar ya muy originales, pero Warhol es Warhol, y a) tenía un don para los colores chillones y la decoración de interiores, de manera que sus creaciones quedan de muerte en camisetas, plumieres, carpetas y posters, b) es fácilmente parodiable y cualquier tonto con cuatro ideas de photoshop puede hacer una composición warholiana y quedarse tan ancho, y c) tenía contactos con el mundo del pop-rock, que esto también vende lo suyo.

El caso es que pueden ustedes ojear un museo lleno de warholadas en 10 minutos e irse a casa tan contentos y satisfechos, pero mucho más duro debe resultar el intentar apreciar la faceta de cineasta rebelde de este hombre, sobretodo cuando -supongo que drogado hasta el culo- no se le ocurrió otra cosa que apartarse de la fotocopiadora, pillar una cámara de video y grabar a un colega suyo mientras se pegaba una siesta de varias horas.
Lo tituló Sleep y no me gusta contar los finales de las pelis, pero esta vez parece ser que es exactamente igual que el principio!
Nos encontramos pues ante el paradigma del cine de Arte y Ensayo: no sucede absolutamente nada durante todo el metraje. No hay diálogos, no hay chistes, no hay explosiones, no hay violencia gratuita ni escenas de destape.

¿Que qué gracia puede tener tal grabación?
Bueno, que todavía hoy la pasan a veces en los centros de arte (hoy, por ejemplo, en el CCCB) y que siempre hay algún moderniki que se pone a verla con ilusión de ampliar sus horizontes.
A mi esto me hace gracia, y seguro que si Andy estuviese vivo también se estaría partiendo el culo.

Nota: un cate y una colleja, pero con cariño.

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