21.1.07

United 93

A las compañías aereas les interesa propagar el rumor de que volar es menos peligroso que ir en coche porque muere menos gente en accidentes aereos que en las carreteras.
Pero aunque este argumento sirva para tranquilizar a los pasajeros de letras, en realidad hay que tener en cuenta que mucha gente nunca ha subido en un avión y que, en todo caso, los que suben en avión lo hacen mucho menos a menudo que montar en coche. No sé si me explico.
Digamos que también muere poca gente troceada por psicópatas caníbales con máscaras de cuero y eso no significa que no valga la pena mantenerse alejado de los psicópatas caníbales con máscaras de cuero.
Vamos, que la probabilidad de morir en un avión es una probabilidad condicionada al hecho de volar en avión... y, aunque les pese a los responsables de Relaciones Públicas de Iberia, la esperanza de vida de cualquier persona decrece de repente cuando decide elevarse por encima de las nubes.
Y luego hay que tener en cuenta que la probabilidad de morir en una catástrofe aerea no es nada comparada con la probabilidad de que te "pierdan" las maletas o te vendan algo que no existe (ellos lo llaman "overbooking", que queda más fino).

Y luego encima tenemos el rollo de los terroristas, la madre que los parió.
Mi enorme capacidad de empatía no me impide darme cuenta de a) que en el fondo son buenos y lo hacen con buena fe, b) que morir y matar puede verse como algo heróico si ya desde pequeño te han educado para ser un pelele, y c) que, si algo bueno se puede decir de los islamistas radicales, es que al menos son coherentes con sus creencias (sobretodo si los comparamos con la mayoría de romancatólicos, que se supone que también creen en una vida mejor después de esta pero generalmente se acojonan cuando se acerca la dama de la guadaña); pero me gustaría aprovechar la presente para recomendarles a todos los terroristas que leen este blog (ya sabéis vosotros quienes sois, pillines) que desempolven los discos del John Lennon e imaginen un mundo de paz y amor, sin fronteras ni religiones, y que, por si acaso el Corán o la Bíblia fuesen inexactos, intenten portarse bien y hacer amigos en este mundo.

Bueno, el caso es que la peli de Paul Greengrass (también conocido como Hierbaverde Pablo) es lo más terrorífico que he visto en tiempo. Qué horror. No es que sea mala, es sólo que resulta terrorífica y estresante desdel primer minuto al último. Incluso sabiendo el final (va, un spoiler: el avión se estrella) te pone de los nervios.
Después de ver esto ya no pienso volver a pillar un avión en mi puta vida.
A mí no me pillarán.

Nota: notable.

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