5.1.07

Paseando a Miss Daisy

A medio camino entre el dramón y la comedia existe un pequeño subgénero de películas protagonizadas por a) un personaje borde gruñón y b) un personaje afable y simpático. Con alguna excusa argumental en general un poco absurda, tienen que convivir y se discuten y se pelean y, en un sorprendente giro argumental, ¡terminan siendo amigos!
Y al final de la peli resulta que el personaje gruñón hace (o dice) algo entrañable y demuestra tener un corazoncito escondido tras su coraza de mala leche, y entonces de fondo se oye música de violines.

Y dentro de este subgénero, la cosechadora de oscars de Bruce Beresford protagonizada por Morgan Freeman y una abuelita que no me acuerdo como se llama, es un ejemplo digno de un libro de texto.

Además, en este caso la gruñona es una judía rica y el simpático es un señor negro y pobre, con lo que si uno le echa un poco de imaginación puede ver una sutil denuncia de la sociedades racistas y del sistema de castas neoliberal.
Y además hay un momento muy bonito en que se oye un discurso del Martin Luther King, que es lo mejor de la peli y sirve para contextualizar y dar a entender que la Paseando a Miss Daisy es, ya puestos, el retrato de una época.

Nota: notable bajo.
(y puede usted disfrutar de los discursos MLK sin tener que ver pelis ñoñas aquí)

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