20.5.06

El viaje a la felicidad de mamá Kuster

Papá Kuster ha sido un trabajador docil y ejemplar hasta el día en que se le cruzan los cables, asesina a su jefe de personal, y se suicida.
El mundo de la viuda se derrumba de repente.
Los hijos se muestran indiferentes y empiezan a distanciarse.
Todo tiene pinta de dramón croquetero sobre la incomunicación, pero el título prometía un viaje a la felicidad y Rainer Werner Fassbinder cumple su promesa, aunque sea en plan irónico, y el tono de la cinta va mutando poco a poco hacia la más sutil y relajada sátira política.
Pues la pobre señora Kuster, viendo que su familia le da la espalda, busca un poco de comprensión por los sitios y se convierte en presa fácil de a) periodistas, b) comunistas y c) anarquistas, todos ellos intentando sacar tajada de su dolor.

Y a parte de la moraleja de que el hombre es un lobo para el hombre, Fassbinder también nos contrapone tres maneras de luchar contra las injusticias: 1) la lucha política, 2) la lucha armada, y 3) la resistencia pacífica.
Escojan ustedes su favorita. A mí me parece que lo jodido es que habrá que ir pensando una cuarta, pues ya llevamos un par de siglos desde la Revolución Industrial y ni las elecciones democráticas ni las huelgas de hambre ni las revoluciones soviéticas han hecho gran cosa contra la brecha entre ricos y pobres.

Mamá Kuster, como tanta gente, terminará optando por relajarse, ignorar las injusticias y buscar la felicidad en brazos de otro abuelito, y que le quiten lo bailao.

Nota: notable.
(y aquí puede usted alienarse y buscar la felicidad dibujando monigotes de los Simpson)

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