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4.9.07

Hijos de los hombres

Cada vez que por la tele hablan del "problema de la inmigración" me pongo hecho un energúmeno y lanzo un zapato contra la pantalla. La inmigración no es un problema, pandilla de hijos de puta, el problema es la pobreza... Y la inmigración no causa pobreza, lo único que hace es intentar repartir el pastel. Si han visto ustedes Soylent Green ya saben que lo que causa la pobreza es la superpoblación. Y, en todo caso, quizá también el hecho de que no nos sale de los cojones repartir la riqueza equitativamente y nos regimos por la idea de que quién quiera pastel que nazca directamente en la pastelería.
Y luego están también los que se enfadan y empiezan a poner cargas explosivas por los sitios, que igual lo hacen con buena fe, pero dan un mal rollo descomunal.
El mundo se hunde, y no nos vamos a escaquear ni que dejemos de reproducirnos de repente... porque en la peli de Alfonso Cuarón eso es lo que pasa, y nada se arregla, al contrario, los pobres se ponen más de los nervios y las grandes potencias se hunden entre muchedumbres furiosas y terrorismo de colores. Inglaterra, el último bastión del mundo civilizado, intenta arreglarlo a base de brutalidad policial y torturas guantanameñas pero parece que esté añadiendo leña al fuego... El futuro es como el presente pero con más rejas en las ventanas.
Desdeluego, no hay mucha esperanza para la humanidad, pero viendo esta película yo recuperé la esperanza en el cine contemporáneo. La ficción distópica ha resucitado de repente (ahora sí, coño, no con Matrix o con V de Pedorreta) y ya por fin tenemos un buen clásico del género en el que no se caricaturiza el totalitarismo absolutista del viejo Stalin sino el Mundo Libre nuestro de cada día.

Y, de paso, resucita también la tradicional persecución en la que el prota intenta huir en coche pero le cuesta arrancarlo y los malos están a punto de pillarle y el coche arranca justo en el último momento. No es broma, a un cliché tan sobado como éste Cuarón le da un par de vueltas de tuerca y logra un espectáculo digno de aplauso.

Y otro aplauso se gana también la escena del parto... Que yo me pensaba que tenía los instintos reproductores más atrofiados que el intestino grueso de De Juana Chao, pero fue ver eso y que me entrasen unas ansias borbónicas de engendrar churumbeles que no se me pasaron hasta que no me visitó mi sobrinito llorica.

Y por supuesto que hay acción y mamporros y explosiones a raudales, incluso George Bush disfrutará con esta peli aunque no pille todos los chistes.

Nota: excelente.

16.10.06

Hijos de los hombres

(vista por Alacrán)

Piensen en el mejor cine político, de ciencia ficción y de acción de los últimos años. Las referencias son amplias. El desembarco de Normandía de Salvad al soldado Ryan, la sangrienta represión británica de Bloody Sunday, el vibrante pulso narrativo y fuerte compromiso moral de Munich y El jardinero fiel, la novedosa y estilizada mirada al futuro de Código 46, el mal rollo que da la primera media hora de La guerra de los mundos o el desolado Londres de 28 días después...

Children Of Men dosifica adecuadamente los elementos que han convertido a aquellas en grandes películas con un discurso estético y narrativo propio y una premisa argumental que engancha desde el primer minuto: ¿qué pasaría si todas las mujeres del mundo se volvieran infértiles de repente?. La cinta de Alfonso Cuarón propone un análisis del presente mirando a un futuro terriblemente desesperanzado. Porque como sugería una canción de los Flaming Lips, ¿qué importa el presente si dentro de cien años todos habremos muerto?

Se podría haber limado algo más el guión y dar más empaque a los personajes de Julianne Moore y Michael Caine, pero acaban siendo menudencias al lado de los dos grandes momentos de la peli: dos increíbles planos secuencia de acción -de esos que te quedas un buen rato preguntándote cómo cojones lo han rodado-, que podrían pasar por una versión bastante cruda de lo que cada día vemos en el Telediario sobre Palestina o Irak.
-por Alacrán