13.11.05

El jardinero fiel

Joder, hacía tiempo que no pasaba tanto miedo en un cine.
Resulta que ni más ni menos que John Le Carré y Fernando Meirelles (el director de Ciudad de Diós) han unido sus superpoderes para pegarnos una buena patada cinematográfica en los huevecillos y de paso denunciar un poco los chanchullos de las empresas farmacéuticas.

Pero a parte del suspense y la denuncia social, también se nos cuenta una hermosa historia de amor, o sea que si creen que su pareja es una cursi etnocentrista y merece una reprimenda, pueden llevarla a ver esta joya diciéndole que van a ver un romance, y les aseguro que se van a cagar los dos por la pata baja.
A mí al menos me ha revuelto las tripas.

Hay un momento en que un diplomático británico muy malo dice (más o menos):
"Sí, vale, una empresa ha matado unos cuantos africanos, mujeres y niños inclusive, pero ¿qué más da? ¿acaso los africanos no se están muriendo todo el rato?"
Y la frase duele como un mazazo en toda la conciencia.

El 20% por ciento de la población mundial nos estamos zampando el 80% de los recursos del planeta. Las estadísticas parecen indicar que todo va a ir a peor. Yo ya a no se si animarles a que vayan corriendo a ver esta gran película o calcular para ustedes la cantidad de kenianos que podrían vacunarse por el precio de una entrada de cine y dejar que hagan ustedes lo que les salga de los cojones.

Nota: excelente.
(y les linko la web del Oxfam a ver si así duermo más tranquilo)

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