29.8.06

Alien Resurrection

A pesar de los pesares, la saga Alien era rentable, y supongo que algún pez gordo pidió otra secuela.
Le dijeron que no era posible, que no sólo la secuela anterior ya era una mierda sino que encima terminaba con la muerte de la protagonista, y él supongo que dijo "me suda la polla que esté muerta: si hace falta decís que toda la película anterior era un sueño que Ripley tuvo mientras hivernaba, o que resulta que la que se murió no era Ripley sino su hermana gemela o algo así..."
Probablemente algún enterao objetó que ningún director con un mínimo de sentido común querría hacerse cargo de semejante chapuza, pero el jefe dijo que si hacía falta, lo irían a buscar a Europa, un continente maravilloso lleno de cineastas con talento que se mueren de ganas de cruzar el charco por un puñado de dólares.

Y así es como llegó a Hollywood el francés Jean-Pierre Jeunet (cuando todavía no era ñoño y no había rodado Amélie va a la Guerra) y les demostró a esos imperialistas zampabollos de que somos capaces los nativos del viejo continente.
¿Que Ripley y el monstruo están muertos? Da igual, los clonamos. ¿Que dicen los empollones que es imposible que los clones conserven la memoria y el carácter de sus hermanos? Da igual, decimos que los monstruos estos son tan monstruosos que conservan los recuerdos metidos en los genes. ¿Que todo el asunto apesta a refrito innecesario? Da igual, incluso vamos a mezclar los genes de la chica con los del monstruo y ambos adquirirán superpoderes y lo vais a flipar.

Y, contra todos los pronósticos, el producto resultó ser más que correcto.
Algo realmente resucitó: el montruo volvió más siniestro, más espabilao y más baboso que nunca, y la Teniente Ripley recuperó el morbo que había perdido en anteriores entregas haciendo de niñera o afeitándose el coco.

Y así es como una saga que empezó siendo de ciencia ficción de terror y suspense, evolucionó hacia la acción pura y dura, navegó hacia el despropósito de arte y ensayo, y culmina triunfalmente en forma de comedia paródica en la que los malos comen limones, las chicas guapas son androides, y los monstruos y los humanos tienen sentimientos ambivalentes entre ellos.
(Y digo que la saga culmina porque lo de Alien Vs Predator no tiene nombre y además tampoco sale ni la Winona Ryder ni la Sigourney Weaver).

Nota: excelente, en serio.
(en realidad hay mucha gente que afirma que ésta es todavía peor que la tercera, pero el espectador sin prejuicios disfrutará asqueándose y fascinándose como en la primera entrega, y además puede partirse de risa en varias escenas y, si se fija un poco, también encontrará más mensajes y segundas lecturas que en toda la trilogía original).

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