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24.1.08

Rashomon

(vista por El Nabo)

La verdadera historia ya sabes cual es. La que está hecha de perdedores, la que está por encima de las víctimas, la que nadie elige. Ahora, si lo que quieres es tener tu conciencia tranquila, siempre puedes elegir. Siempre puedes morir.

Nota: excelente.

-por El Nabo
(y también tenemos Rashomon vista por El Alacrán)

25.4.07

Cojonómetro cinéfilo

1. Si tiene usted los cojones grandes, no perderá la oportunidad de ir a la filmo a ver la immensa Novecento, la primera mitad el viernes y la segunda mitad el sábado.

2. Si tiene usted los cojones muy grandes, no perderá la oportunidad de ir a la filmo a ver Novecento de un tirón este domingo, 314 minutos dale que te pego, hasta que las nalgas del culo se le queden insensibilizadas.

3. Si tiene usted los cojones muy muy grandes (y un poco achinados), no se perderá la oportunidad de ir al Festival de Cine Asiático de Barcelona, que se intitula simplemente BAFF porque lo iban a aintitular Buff pero no les cuadraban las siglas.
El año pasado no quedamos muy contentos del asunto (a pesar del peliculón Sholay) pero quizá vale la pena darles otra oportunidad este año, que el país invitado es China e igual ponen una maratón de Humor Amarillo.

(Este post habla de cojones en un sentido figurado y poético alejado de la concepción tradicional, y no pretende discriminar a las cinéfilas ni a los que la tienen demasiado corta para ver cine en versión original)

12.3.07

The host

(vista por Deckard)

Alabada por crítica y público como la mejor película de monstruos desde que Coco explicaba la diferencia entre arriba y abajo, en The host tenemos crítica político-social, monstruos, virus, humor, drama... una empanada vamos. Y si no se es estricto con los muertos casi una croqueta.

La película empieza como Godzilla y acaba como las tortugas ninja. Los protagonistas y secundarios hacen que los protas de cosas como Viernes 13 parezcan premios nobel, aunque ésto solo lo apreciarán los que permanezcan despiertos. El guión, fiel a cierta tradición oriental, es un batiburrillo que no hay por donde cogerlo.

Atención al doloroso momento final con unos efectos especiales de fuego que hacen que El sonido del trueno parezca Terminator 2.

Nota: cero vector.

-por Deckard

19.5.06

La patrulla de las montañas

(por Alacrán)

Hace unos días vi de rebote esta película de la que no sabía ni de su existencia. Me arriesgué a verla diciéndome a mi mismo que si la cosa se ponía fea la dejaba al cuarto de hora, porque era una peli china, y si han leído mi opinión de Rashomon o Hierro 3 sabrán que tengo un problema con ese cine.

Pero amigos, consiguió derribarme parcialmente algunos prejuicios, o al menos ser la excepción que confirma la regla. Fue toda una sorpresa, que me hizo recordar aquello que generalmente me parece tan falso de que las mejores películas malviven escondidas en filmografías recónditas y hay que esforzarse por encontrarlas. Soy más de pensar que si algo es verdaderamente bueno, tarde o temprano, a una escala u otra, acaba triunfando -por supuesto que con excepciones-.

Yendo al grano, la película cuenta la historia real de una patrulla de ganaderos de una región tibetana que durante los años 90 luchó contra los cazadores furtivos de antílopes. El punto fuerte es el increíble realismo de la narración, que más de una vez se confunde con el documental. Hubo escenas en las que sólo el blanco profident de los protagonistas me avisaba de que lo que veía era ficción, y de que ellos eran actores profesionales.

Es fascinante introducirse por dos horas en los usos y costumbres de estas personas, a las que la observación casi antropológica del director (primerizo) Lu Chuan dota de una dignidad y una nobleza que provoca un irremediable escozor en la conciencia. Y no porque denuncie la caza indiscriminada de los antílopes, que también, sino porque la dureza de los hechos, personas y entornos descritos conmueve y hace recapacitar sobre lo fácil que lo tenemos aquí, por mucho que nos quejemos.

Les aviso de que yo no concedo puntos extra a las películas por su procedencia o por el pedigrí de sus autores, y además me jode que algo de calidad se quede relegado al olvido. Vamos, que no soy un gafapastoso de los que disfruta cuanto más underground, más exótica, más rara y más incomprensible es la obra de arte de turno. Valoro las películas en función de lo que me entretienen y me hacen pensar, reir o llorar, nada más.
Me gusta que la calidad llegué a la máxima cantidad de gente posible sin exclusividades ni esnobismos, y por eso les recomiendo a todos ustedes que se acerquen al videoclub o utilicen cualquier otro medio a su elección para conseguir esta joya. ¡Disfrútenla!

Nota: Sobresaliente

-por Alacrán

1.5.06

Sholay

Los enteraos dicen que es un Curry Western (o sea un Spagueti Western made in Boolywood) y la anuncian como la película más mítica del cine hindú, ésa de la que todos se saben unos cuantos diálogos de memoria... Vamos, que a los prejuicios que nos genera lo lejano hay que sumarle los prejuicios que generan las películas más rentables en taquilla (ésta estuvo 5 años seguidos de estreno en los cines de Bombay).

Y sin embargo todos los valientes espectadores occidentales que se ponen a verla se quedan anonadados ante tanto sopapo y tanta mezcla de géneros, que a ratos nos parece estar viendo un delirio del Sam Peckinpah con unos toques de Bud Spencer, y de repente se ponen a bailar y a cantar alegremente y hacen acrobacias sobre una bicicleta, sin olvidar los toques de comedia que van desde sutiles homenajes a Charles Chaplin a payasadas dignas de Sandra Bullock, pasando por númerosos gags de comedia involuntaria que quizá fueron debidos al choque cultural.
En serio les digo que la cosa dura tres horas y pico y uno se pregunta cómo pueden meter tantas cosas en tan poco tiempo.

Si me disculpan los spoilers, les contaré las dos escenas que más me llegaron al corazón:

a) El claqué del fakir:
Los malos han capturado al atractivo protagonista y a su churri, a él lo atan a una columna y a ella le obligan a bailar. "¡Nooo! ¡No bailes para ellos!", grita el héroe, pero los pistolones de los malos resultan demasiado convincentes, así que empieza la música y ella se abandona al folklore regional.
El prota pone cara de dolor supremo y los malos ponen cara de vicio y al cabo de un par de estrofas empiezan a romper botellas a los pies de la moza.
Ella mira el sol y sigue cantando y bailando e improvisa un zapateado que suena a cling-cling-cling y lo salpica todo de sangre.
Al final se desmaya, pero no antes de que termine la canción y no sin aprovechar la caída para agarrarse al cuello de la camiseta del héroe, desgarrarlo y asombrar a la audiencia con la visión de un musculoso y peludo torax hindú.

y b) La lucha final:
El supervillano supercruel que obligaba a bailar a las chicas y robaba y traficaba y mataba a todo el que se le ponía por delante (y que nos recuerda un poco a Fidel Castro cuando era joven), se enfrenta cuerpo a cuerpo con una especie de Charles Bronson que no sólo va desarmado sinó que ¡ni siquiera tiene brazos! (en serio, es como lo de los Monthy Python pero más épico).
Al pobre supervillando, después de pasarse toda la peli simbolizando el Mal en estado puro, van y lo destrozan a base de patadas, cabezazos y pisotones.

Nota: notable altísimo.
(Y ahora sólo recomiendo el BAFF a los auténticos políglotas porque el programa decía que daban Sholay en versión original india subtitulada en inglés y luego resultó que estaba subtitulada en francés, y la chica de la taquilla no me quiso devolver la pasta con la excusa de que me la había tragado entera igualmente... pero si no fuese por estos fallos sería la leche.
Y el viernes igual me atrevo con Hum Tum y el sábado con Nayakan y luego a la fiesta... ¿alguien tiene agallas para apuntarse?)

12.3.06

Hierro 3

(vista por Alacrán)

Después de El viaje de Chihiro, Kung-Fu Sión y Hero, mi nuevo dolor de cabeza se llama... Hierro 3.

Un tío que es sigiloso, juega al golf de puta madre y se dedica a meterse en casas ajenas sin robar (como en Los Edukadores, otra película cojonuda) conoce a una tía sigilosa con moratones en la cara. La química es instatanea, porque ninguno de los dos sabe hablar (¿?). Lo de no hablar yo supongo que es una metáfora de que han sufrido mucho. Luego al tío le meten a la cárcel, pero para entonces el espectador ya se ha ido del cine, ha apagado el vídeo o ha muerto. Yo, sin embargo, puedo decir que el final es como para ir a mear y no echar ni gota.

Mi opinión es que el cine oriental es una mierda. Es lento, aburrido, no pasa nada, lo que pasa no tiene interés, no hay guión, no hay personajes y deja mucho, mucho, mucho a la imaginación. Por eso da pie a que los críticos se monten la película -nunca mejor dicho- explicando qué pasa. Aunque no sé, igual el problema es mío porque no entiendo esa cultura, y la película está llena de matices que no aprecio. Pero creo que es un cine hecho para un tipo de frikis que merecen ser lanzados al sol en un cohete.

Pero hay dos momentos de risas: Cuando se meten en la casa de un boxeador, éste les pilla y, lógicamente, se calza los guantes y ostia al protagonista; y cuando el anormal del personaje principal tira mal una bola de golf y mata a una tía en un coche (lo cual le hace llorar, pero no hablar). Este momento no es sólo de risa, es también de jajas, con lo cual es un momento de risas y jajas. En general la película se hace entretenida cuando alguien le zurra al prota, que créanme, no son las suficientes veces. Sin duda, lo mejor de esta peli es que no está rodada cámara en mano.

Nota: Un cate bajíiiiiiiisimo (un cerazo, para que nos entendamos)

-por Alacrán

2.3.06

Bill Tung

(recordado por el Tete)

Murió Bill Tung, actor en muchas películas de Jackie Chan.
Todos le recordamos por su papel del comisario Tío Bill en la saga Police Story (como Tito Valverde, pero con sentido del humor).

Los actores Jackie Chan y Eric Tsang, entre otros, llevarán el ataúd.

Te echaremos de menos, Tío Bill.

-por el Tete

27.1.06

Thai Dragon

(vista por el Tete)

Qué barbaridad.
Tony Jaa me hace babear, en serio.

Thai Dragon es una orgía de mamporros, patadas, saltos, luxaciones... Mucho mejor que Ong-Bak.

A destacar:
a) Tony Jaa es un chaval muy majo. En la preestrena me firmó el DVD de Ong-Bak y se hizo un par de fotos conmigo (y es más bajito que yo!!)
b) Antes de la proyección, hizo una exhibición de Muay Thai con su equipo, al parecer la misma que hizo la noche antes en el programa de Buenafuente (hay un vídeo en su web)
c) La película: tremenda, brutal, apocalíptica. Lo malo es que le dan muy pocas líneas de diálogo, y sólo le dejan repartir estopa. Ahora que... menuda estopa.
d) ¡¡Hay un cameo de Jackie Chan!! Qué tío, el Jackie, cómo reconoce a la buena competencia... ACTUALIZADO: No es Jackie, es un sosias. Jo, qué chasco...
e) Tony Jaa también se lía a hostias con el cantante de Estopa. Que sí, que lo he visto.
f) Hay un impresionante plano secuencia de lo menos cinco minutos, de Tony Jaa subiendo los pisos de un burdel, y deshaciéndose de los facinerosos que le salen al paso. A mí me pareció un pequeño homenaje a la pagoda de Juego con la Muerte (pero sin Kareem).
g) Hay también unas preciosas escenas con elefantes en Tailandia. Jeje, los elefantes molan.

En fin, una película muy recomendable para amantes del género de las artes marciales, por parte del nuevo dragón asiático (título más que merecido).

-por el Tete

25.1.06

Humor Amarillo

Pongámonos serios por un momento y pensemos lo jodido que debe ser vivir en China, exótico país cuyos mandamases han conseguido la unión de lo peor del Comunismo con lo peor del Capitalismo, y cuyos habitantes trabajan como chinos, comen cosas agridulces, pasan un frío del copón y tienen menos libertad de expresión que el mayordomo de Fidel Castro...

Y sin embargo no paran de reproducirse y pronto van a ser la primera potencia mundial.

Cada chinito por separado se muere de hambre, pero juntos hacen temblar la economía japonesa, la economía europea, la economía yanki y todas las que se les pongan por delante.

Algunos empollones afirman que si algún día los chinos consiguen tener un coche por familia como hacemos en occidente, las reservas de petróleo se agotarán en menos tiempo del que se tarda en calentar un rollito de primavera en el microondas.
Y si algún día tooodos los chinos tienen sufiente poder adquisitivo para poder limpiarse el culo con papel higiénico, los bosques durarán menos que un chupito de licor de flores.
Y si algún día tooodos los chinos se pusiesen en fila e intentasen cruzar uno a uno por un paso de zebra, no terminarían nunca de cruzarlo del todo... por mucha prisa que se diesen, su tasa de natalidad es demasiado elevada.

Y no son pocos los listillos occidentales que consideran que el auge de la economía china es un problema porque nos va a joder nuestro "estado del bienestar".
Putos etnocentristas de mierda incapaces de asimilar el hecho de que el problema quizá somos nosotros, los que ahora mismo tenemos la pasta y no parecemos muy dispuesto a compartirla con Asia (pero con África todavía menos, ojo).
¿Como podemos tener los cojones tan grandes?

Parece que incluso nos divierte que la mayoría de chinos estén muertos de asco y estén dispuesto a cualquier cosa por acercarse a nuestro nivel de vida, y "cualquier cosa" incluye la participación en concursos en los que se les humilla, se les golpea y se les tortura física y mentalmente (vean el listado de lesiones de la primera temporada de Humor Amarillo).

La idea original del concurso se intitulaba Takeshi's Castle (en honor al perverso Takeshi Kitano, responsable también de Dolls, Hana-bi y Brother) y ya era terrible, pero la versión doblada al español ya fue el colmo de la rehóstia en patinete.
Nada menos que Miguel Angel Coll (el hijo de José Luis Coll) y Juan Herrera (el que nos ayuda a madrugar diciendo tonterías con Pablo Motos en M-80 de 7:00 a 10:00 a.m) se dedicaron a poner voces y a burlarse e insultar a los pobres concursantes con tanta mala leche que llegaron a popularizar términos grotescos como el chino cudeiro, el gafotas enclenque, el laberinto del chinotauro y un amplio etcétera de xenofobia e ignorancia ombliguista.

La manipulación de los diálogos y de las imagenes que realizaron estos señores vulnera cualquier intento de deontología periodística hasta tal punto que, a su lado, los noticiarios de Antena-3 o la COPE parecen objetivos e imparciales...
A modo de ejemplo basta comentar que ninguno de los chinos del concurso era chino en realidad, pero debieron pensar que eso era lo de menos, que al fin y al cabo tooodos los asiáticos son iguales.

Y el Canal Plus (que ahora se hace llamar Canal Cuatro y ya no está codificado pero tiene menos audiencia que la televisión local de Badalona) va a reponer esta bazofia y mi generación está contentísima:
Por fin podremos saber si Humor Amarillo nos daba risa porque era divertido o sólo porque nosotros éramos jovenes alegres y sádicos.

Y ya se rumorea que, siguiendo su linea de programación moderna y progresista de calidad que tanto nos anunciaron, el Canal Cuatro está planeando reponer también Pressing Catch y Las Mamachico.

Nota: un cate.

14.4.05

The Ring 2

Nuestro corresponsal Surlaw vuelve a la carga (yo me limito a copipastar sus mails y a poner negritas sensacionalistas):

Mientras observaba éste filme, mi mente se debatía entre dos mundos imaginarios. Y no eran los de mas allá y mas acá de los rayos catódicos holográfico-asesinos, gran parida del guionista o de quien coño haya pensado esa película.
No. Era, por un lado, el de estar en medio del grupito de yogurinas histéricas que a mi izquierda rebotaban sobre sus asientos abrazándose entre ellas y gritando a voz pelada. Algo así como un macho protector con expresión de ‘nenas, agarraros a mí que yo os protejo’.
Por otro, la de meterme en la piel del crío prota, dar rienda suelta a un complejo de Edipo como un piano, y decir: ‘sí mamá, queeero’ como respuesta a la pregunta (que generó ovación entre todo el público masculino de la sala) de ‘¿quieres que me meta contigo?’. Aclaro para los que no la hayan visto, que dicha pregunta entraba en el contexto de que el niño era un cagado y no se quería meter solito en la bañera. (hay que joderse, sólo porque una amiga huérfana con pelos de heavy lo acosaba)
Y la cosa es que me fuí con las dos historias a casa, a pesar del antagonismo psicofreudiano que se manifestaban mutuamente.
Dicho lo cual, espero que toda ésta confesión que en sí os importará un pito, sirva para que deduzcáis que la película no te absorbe mucho. Así como la primera entrega con el mismo título me hizo cierta gracia (sin salir de lo que era), ésta consiste en mas o menos la repetición de todas sus técnicas, cayendo en un desvarío argumental que aumenta según avanza el largometraje.

En definitiva: prescindible.
(por cierto, seguimos encantados de recibir colaboraciones de nuestros lectores, aunque sean críticas de pelis fantasmagóricas como la de hoy o ésta o ésta)

28.1.05

El Grito

(Érase que se era...)

Érase una vez un japonés, con nombre de mascota casera, Shimizu, que un buen día hizo una película de éxito y culto en su tierra. Era una de fantasmas, de esos espectros que no tienen puta manera de conciliar el sueño y que, para calmar su insomnio, tocan los huevos a todos aquellos que frecuentan los lugares que habitaron en vida. A la película la bautizó como The Grudge (La Maldición) y como la aceptaron muy bien y le dio dinerito para poderse comprar manjares suculentos y ropa modernilla, se dijo para sí mismo, como para sus adentros, "voy a hacer una película calcada pero en formato televisivo, filmada en vídeo".

Lo dijo y así lo hizo. Y como algunos incautos siguieron picando, el Shimizu se animó mucho, mucho, mucho. Y unos años después, muy poquitos, al ver que sus dineritos ya no le daban para muchos manjares, tuvo otra brillante idea y, sin atreverse a volver a filmar la misma película, hizo una secuela que, en realidad, era más de lo mismo. Y todos tan contentos. Y a volver a agrandar las arcas.

Unos años después, cuando estaba tembloroso ante la posibilidad de que el pueblo de ojos rasgados descubriera que se trataba de un farsante, oyó la voz del Dios Raimi: "¿Quieres volver a hacer la misma película, pero ahora protagonizada por la Buffy Cazafantasmas y con dinerito americano?". El Shimizu, que era cortito de ideas pero más espabilado que un buitre, aceptó la propuesta. "¿Tengo que viajar hasta Norteamerica para filmarla, Raimi-san?". "Sería lo lógico", le contestó el Dios. "Pero es que me da mucha pereza coger el avión, señor", contestó con voz trémula el oriental con nombre de mascota casera. Y añadió "¿podrían venir ustedes a mi casa y hacerla aquí?, así podría ir al rodaje con mi kimono y aprovecharíamos los decorados de mis películas anteriores". Y Raimi-san se dejó convencer.

Total, que entre los dos, montaron la película (la misma de siempre), le pusieron de nombre El Grito y engañaron al resto del mundo con una fantochada de terror más. Raimi y Shimizu se besaron en la frente, dieron saltitos de alegría para demostrar su felicidad y se alejaron, cogiditos de la mano, en dirección al horizonte. Los muy cabrones iban en busca de perdices para comér.

24.1.05

Memories of Murder

(Crónica de un asesino en serie)

Lo admito, detesto a los asesinos en serie. Y no es por su particular forma de emplear el tiempo libre (resultan mucho más depravadas las colecciones de kiosco), en realidad el problema viene porqué me los han hecho aburrir. Me fascinaron cuando en la “Matanza de Texas” convertían a un puñado de adolescentes acneicos en un montón de butifarras (yo sigo pensando que la sociedad ganaba con el cambio) y me cayeron simpáticos cuando refinados psiquiatras acompañaban los menudillos de carcelero con un Chardonnay.
Pero ya cansan.
Dicho esto, y aunque pueda parecer contradictorio, Memories of Murder es una película cojonuda. Y lo es porqué, a pesar de su título, la historia no trata sobre un asesino en serie. Gira alrededor de tres policías que intentan resolver unos misteriosos asesinatos en Corea del Sur. Los tres personajes son unos desgraciados, alguno de ellos lo sabe, los otros lo descubrirán. En realidad al director Bon Joon-ho se la repampinfla soberanamente el personaje del asesino. Su papel es casi anecdótico y funciona más como catalizador que como eje de la trama. Lo importante son estos tres personajes que quizá no guardan cabezas humanas en su congelador, pero son igual de peligrosos.
Uno de los muchos puntos fuertes de la película es la habilidad con que el director nos lleva de la comedia al drama, de la tragedia a la ironía para acabar asestando una contundente patada en la entrepierna del espectador.
No se la pierdan, hay patadas en la entrepierna que es necesario encajar.