14.3.08

El chiqui chiqui

Pedro Jota y Jiménez Los Santos están desolados porque no les parece correcto que un país tan molón como el nuestro sea representado en Eurovisión por una canción tan cutre.

Pero ojo, el cutrerío del chiqui-chiqui no es un cutrerío convencional, es un cutrerío irónico, intencionado, intelectual.
Es más que cutre, es metacutre.
Los cerebros del Terrat conocen los mecanismos artístico-comerciales que se esconden tras las canciones del verano, los hits de las pistas de baile y las listas de grandes éxitos del pop-rock, y abusan de algunos de estos mecanismos (ritmo machacón, letras fáciles, baile disciplinado, fraseos sin ton ni son) pero desprecian las pautas básicas del negocio (nada de temática romántica, nada de dotar al intérprete de una apariencia sensual, nada de fingir que lo que se está cantando no es una mierda).
El objetivo no es que quede bonito, el objetivo es saltarse los convencionalismos, sorprender al espectador, romper las reglas establecidas.

Sí, nena, sí, Rodolfo Chikilicuatre es el Jean-Luc Godard del siglo XXI.

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