10.9.07

El laberinto del fauno

Esta peli me dolió en el alma, recordándome que la vida es un proceso de decadencia física y que nuestra futil existencia en este valle de lágrimas es triste y fugaz.

La trama es lo de menos: Guillermo del Toro intenta mezclar cine serio con cine de fantasía, pero más que mezclar parece que haga zapping.
Las escenas de fantasía van sobre una niña eternamente boquiabierta que se pasea de aquí para allí admirando los efectos especiales... podría decirse que es un homenaje al mítico Laberinto del David Bowie y los teleñecos, pero también podría decirse que Guillermo Torero se limita a copiar un poquito de aquí y de allí con la seguridad de que, si salen hadas, princesitas, pruebas absurdas y monstruos raros, el público palomitero ya se pensará que esto es un prodigio de la imaginación.
Y las escenas serias también son un poco tontorronas, con un Sergi López que se supone que es un pez gordo fascista pero que se porta como si fuese el malo de una película de James Bond y provoca las iras de un sector cafre del público que considera maniqueo y felipista el insinuar que el ejército de Francisco Franco era un ejército psicópata y genocida que se sublevaba contra un gobierno elegido legítimamente.
Y para que no parezca que esto es cine infantil para todas las edades, se añaden unas gotas de gore a lo CSI, con primeros planos de balazos y de navajazos cosidos sin anestesia.

Pero a mí lo que me inquieta (y lo que me duele en el alma, recordándome que la vida es un proceso de decadencia física y que nuestra futil existencia en este valle de lágrimas es triste y fugaz) es pensar que es la primera vez que veo a Maribel Verdú en una película en la que no enseña las tetas.

El tiempo lo destruye todo.

Nota: un sufi.

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