16.9.07

Armas de mujer

Los jóvenes de hoy en día los veo yo muy aburridos. Los hay que incluso se divierten viendo películas malas adrede... Cualquier bodrio les hace reir y les ayuda a creerse inteligentes. "Hay pelis que de tan malas son buenas", dicen. Pero la cosa no es tan fácil como parece, digo yo que hay pelis que de tan malas se quedan en malas, o algunas que son tan tan tan malas que dan vueltas de 360º al malómetro y vuelven a ser malas a secas.

Yo me enfrenté a Armas de mujer con la idea de reirme de los iconos de los 80, porque el que me dejó el DVD me inspiraba confianza, e intenté buscarle virtudes de comedia involuntaria pero lo único divertido que encontré fueron los peinados de las señoras (voluminosos, con mucha laca).
Ver a una juvenil Melanie Griffith haciendo el ganso me dejó indiferente, pero ver a la Teniente Ripley coprotagonizando semejante mierda me rompió el corazón.

Me esperaba al menos unos cuantos topicazos sexistas y gags sobre señoritas artimañosas luchando contra el establishment falócrata, pero ni eso. En realidad son dos señoritas artimañosas, una rubia y una morena, que luchan entre ellas para ascender en la empresa y para liarse con Harrison Ford... Y gana la rubia, quién lo iba a decir, y se pega un buen morreo con el pobre Indiana Jones, pero el auténtico clímax final es cuando los peces gordos de la empresa se dan cuenta de su valía y la ascienden y le dan una oficina nueva con una mesa molona y una ventana desde la que se ven otras ventanas de otras oficinas. Y suena la oscarizada música y casi dan ganas de trabajar.

Nota: un cate bajo.

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