7.9.07

After Hours

("Jo, qué noche")

Cuando te pasas muchas horas encerrado en una oficina empiezas a pensar que ahí fuera hay un mundo de libertad, diversión y relaciones humanas satisfactorias. Llegas a creer que las discotecas y los bares son lugares acogedores en los que se producen apareamientos lúdicos... Pero si, aburrido por la programación de la tele, te da por ir por ahí a ver si conoces a alguien y arrimas la cebolleta, igual resulta que el mundo exterior es más sórdido y peligroso de lo que soñabas. Quieres abrir tu corazón a todas las personas que encuentras por ahí, en busca de amor, en busca de comprensión, en busca de mambo, de ayuda... Pero la gente está muy loca. La mayoría de los seres con los que te cruzas necesitan tanta o más ayuda que tú mismo. Y todo tiene su lógica, pero es una lógica desquiciada. Por mucho que intentes hacer siempre lo correcto, a la que te despistas ya te está persiguiendo una muchedumbre furiosa.
Y tras una noche en vela regresas a tu gris oficina como quién regresa a un refugio, y llegas a preferir tu aburrida muerte lenta de cada día a la pasión de un linchamiento popular.

El horror de este descenso a los infiernos es todavía más doloroso porque parece un canto a la rutina laboral... y quizá también porque la dantesca música que lo acompaña parece provenir de un ochentero organillo Casio.

Pero si logras desconectar el chip de la empatía, te vas a partir de risa.
Parece mentira que Scorsese, director de Gang Bangs of New York, fuese en otro tiempo tan joven y tan fresco y tan lleno de energía.

Nota: excelente.

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