2.9.07

Caótica Ana

Católica Ana está organizada en varios capítulos númerados pero, en lugar de empezar por el 1 y tirar palante, empieza por el 10 y va tirando patrás, igual que cuando tu entrenador te está ayudando a hacer abdominales y va contándolas al revés con idea de ayudarte a ver cada vez más cerca la luz al final del túnel.
Y a mí me resultó útil, pues ya me enfrentaba a la peli en busca de un entrenamiento... entrenamiento emocional, concretamente; porque tengo el corazón recio y encallecido y ahora me ha dado por ver pelis cursis a ver si así se me ablanda, que si no no hay manera de comerse una rosca. Pero ya sabía que iba a ser un entremiento duro: la cursilería de Julio Médem no es una cursilería convencional, es una cursilería postmoderna, que marea más, y que viene aderezada con dosis homeopáticas de sangre y violencia para parecer menos repipi.

Durante los capítulos 10, 9, 8 y 7 me resultó moderadamente fácil convencerme a mí mismo de que estaba entrando en la trama, intentaba empatizar con los personajes y abría mi mente todo lo que podía... Pero entonces estaba yo tan tranquilo con la mente abierta cuando veo que empieza a haber corriente de aire y que la película se llena de basura paranormal, almas vagabundas, experiencias místicas y reencarnaciones.
A pesar de las ganas de regurguitar, cierro la boca pero no cierro la mente, ni los ojos... y veo videoclips y anuncios de compresas, y en el capítulo 4 o 3 veo un homenaje a los culebrones venezolanos de toda la vida: "No... lo nuestro es imposible... sabes que yo te amo pero no debemos volver a enrollarnos... porque yo soy... ¡tu madre!"
Cuando termina el capítulo 1 y la peli continúa me acojono pensando que los números enteros son infinitos y que después del 0 viene el -1 y el -2 y el -3.... y que como la peli no es de esas anticuadas con introducción-nudo-desenlace, bien posible es que todavía se alargue tres horas más...
Pero el capítulo 0 es el último de todos, y en realidad es un cortometraje que no pega con nada pero que puede disfrutarse de manera independiente y mola más que todos los otros juntos porque es una explosiva mezcla de suspense, sexo, caca y violencia.

Mi amigo Rodrigo dice que lo de la cuenta atrás era un homenaje a los lanzamientos de cohetes de la NASA, que cuando llega el zero salen disparados igual que salimos disparados los espectadores cuando salen los títulos crédito...
Los cohetes muy raramente vuelven a la estación de lanzamiento. Los espectadores me soprendería mucho que volviesemos a pagar 6 leros para verle las tetas a Manuela Vellés.
Exceptuando, por supuesto, aquellos espectadores sensibles que ya tienen la mente abierta y son capaces de apreciar la poesía más allá de un argumento incongruente y unos personajes absurdos. Ellos son los elegidos. Ellos tienen la llave para entrar en Raticulín.

Nota: un cate.

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