22.4.07

Netvideogirls

Estábamos un pequeño grupo de artistas interdisciplinares reunidos en un bistrou tomando unas absentas y fumando en pipa, discutiendo si Otto e mezzo era un autorretrato sincero o una tomadura de pelo, o si la última peli de Andrzej Wajda era mejor o peor que la antepenúltima, o si el crack al que habría que felicitar por la iluminación de Ordet era el propio Dreyer o el director de fotografía... cuando surgió un dilema de los buenos sobre el cual no hubo manera de ponerse de acuerdo:

¿Podemos creernos lo que sale en Netvideogirls o se trata de una farsa?

Para los lectores que no estén muy metidos en el denso mundo de la cinefilia, aclararemos que Netvideogirls es una fascinante saga de películas gonzo sobre un señor que ha puesto un anuncio para buscar jovencitas para que aparezcan en un calendario. Las recibe en su apartamento con la cámara en el hombro, les hace una entrevistilla, las somete a un bombardeo de programación neurolingüística y a un poquito de quinestesia, se enamoran y retozan como tortolitos.

La gracia del asunto consiste en a) que las chicas son muy atractivas, b) que todo el rato vemos un plano subjetivo porque el mismo galán que sujeta la cámara es el que se cepilla a la modelo, y c) que se supone que todo es verídico y amateur.

Podría tratarse de un montaje en busca de morbo, pero, si es un montaje, hay que reconocer que las chicas actúan bastante mejor que las actrices profesionales del género... o incluso que las actrices profesionales de las películas mainstream.

Y a mí me gusta pensar que es de verdad, porque una vez lo vi haciendo zapping y me pareció de verdad, pero también hay que reconocer que yo soy una de esas personas crédulas que no parpadean desconcertadas cuando alguien les dice «ay... he tenido cuatro orgasmos seguidos» o «¿me dejas este libro? te lo devolveré enseguida».

Y en el encuentro cinéfilo de ayer había un señor que parecía saber mucho sobre el tema y decía haber asistido a un curso sobre cine porno, y él afirmaba que era todo mentira, pero luego vio que estaba generando una oleada de tristeza y, ante tantas miradas de «¡No! ¡Los Reyes no son los padres!», rectificó y dijo que no estaba seguro, que ya se documentaría y nos lo confirmaría.

Pero todavía no nos lo ha confirmado y yo ya no puedo dormir tranquilo. Ni siquiera la Wikipedia me da respuestas.

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