12.4.07

Los Soprano

Estoy enganchado.
Me pensaba que ya era mayorcito para irme enganchando a teleseries, pero he vuelto a caer en el vicio. Vuelvo a ser un teleadicto y me avergüenzo de ello, lo digo aquí porque hay confianza, pero que quede entre nosotros.
No es sólo que de vez en cuando (sobretodo a finales de temporada) surja algo de misterio y suspense, ni que algunos capítulos sean hilarantes (cuando se muere la madre, cuando Christopher Moltisanti se empeña en hacerse escritor...), ni que a Meadow Soprano le crezcan los pechos capítulo a capítulo...
Creo que es simplemente porque los personajes me caen simpáticos y me preocupo por ellos y me resulta muy agradable verlos y saber qué es de sus vidas (bueno, siempre hay algún secundario coñazo y agresivo en plan Joe Pesci, pero suelen matarlo al final de cada temporada y sustituirlo por otro en la siguiente... pero verlos morir también produce un gustirrinín considerable).
Y no me enorgullece precisamente hacerme amigo de personajes de ficción televisiva porque me parece algo propio de la audiencia de los culebrones...
Y tenemos que aceptar el hecho de que Los Soprano no deja de ser un culebrón, aunque esté protagonizado por mafiosos (y ya sabemos lo que dice el Teorema #6).
Me amparo en la típica excusa de que cada capítulo de este moderno culebrón puede verse casi como una minipelícula de una hora, con su tramita, sus retratos de personajes, su ternura, su ritmo y todo eso.

Nota: notable.

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